Rajoy condiciona su candidatura a la evolución de la situación política

Rajoy, ayeren la entrevista de Onda Cero. /  EFE
Rajoy, ayeren la entrevista de Onda Cero. / EFE

Limita los cambios en el Gobierno al nombramiento de Ayllón como jefe de su Gabinete y descarta, por ahora, una remodelación

NURIA VEGA

madrid. Querer, quiere. Y en el PP lo saben. Mariano Rajoy volvió a trasladar ayer que su intención es optar a la reelección en los próximos comicios generales. Pero la suya, admitió por primera vez el jefe del Ejecutivo, será una decisión supeditada a la evolución de la situación política en España y a la voluntad de su partido. «En la medida que yo vaya viendo cómo se van produciendo los acontecimientos, intentaré repetir como candidato, pero mi idea a fecha de hoy es intentarlo -precisó-; claro, tiene que querer mi partido, vamos a ver cómo evolucionan las cosas, pero desde luego lo intentaré porque creo que caminamos en la buena dirección».

Si del PP depende, Rajoy no encontrará grandes resistencias. Al margen de que cada dirigente popular considere más o menos oportuna la candidatura, no parece que nadie esté dispuesto a plantear una batalla interna. El presidente de la Xunta de Galicia, el barón con más respaldo electoral del partido, lo resumió con claridad la semana pasada: la decisión dependerá del jefe del Ejecutivo, que deberá evaluar pros y contras. «Si cree que su candidatura no es buena para su partido, probablemente decida no presentarse -contempló Alberto Núñez Feijóo-. Si cree que es lo mejor para su partido, probablemente decida presentarse».

Ya en mayo de 2015 el presidente de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, aconsejó a Rajoy «mirarse al espejo» antes de resolver si la suya era la mejor opción para las elecciones generales que tendrían lugar siete meses después y en las que el PP, aunque ganó, sufrió un severo revés. La incipiente «recuperación económica» y la expectativa de culminar el reto de superar la crisis, animó entonces al líder del PP a apostar por su continuidad. Tal y como reveló ayer en una entrevista en Onda Cero, sus objetivos pasan ahora por alcanzar los 20 millones de españoles trabajando, implementar mejoras salariales, dejar encauzada la crisis en Cataluña y seguir trabajando en el futuro de la Unión Europea. Y esos elementos estarán en su proceso de reflexión cuando llegue el momento.

Fuentes gubernamentales dan por sentado que Rajoy no abrirá el debate sucesorio mientras su intención sea agotar la legislatura, que concluye en 2020. «Sería temerario dejar que los aspirantes a tomar el relevo comenzarán desde ya a disputarse el cargo», apunta un representante del PP, un partido poco dado a este tipo de apasionamientos. La idea del presidente, añaden en su entorno, es mantener el partido «pacificado» para no debilitar sus posibilidades electorales.

La duda

En realidad, en el PP nunca se ha dejado de cuestionar en privado la continuidad de Rajoy. Pero desde que Esperanza Aguirre amagó en 2008 con disputar el liderazgo al presidente, no se ha registrado ningún movimiento similar. La mayoría absoluta de 2011 cargó de argumentos al jefe del Ejecutivo. Ahora, sin embargo, su dilatada estancia en el poder y la confluencia de factores que advierten a los populares sobre un retroceso electoral, ha instalado en las filas conservadoras la duda sobre qué decisión tomará llegado el momento.

Pese a que Ciudadanos aprieta en las encuestas reforzado por su resultado electoral en Cataluña, Rajoy es partidario de afrontar los desafíos con calma. Que ayer condicionara su futuro a la evolución de los acontecimientos denota que no es ajeno a la realidad. Pero, por ahora, está centrado en recuperar la iniciativa política, incrementar la presencia pública del Gobierno y el PP y preparar al partido para las elecciones municipales y autonómicas de 2019.

Esta estrategia no recoge, por ahora, impulsar cambios en el Ejecutivo. «No voy a remodelar el Gobierno», reiteró ayer. «¿Hasta que lo haga?», insistió el entrevistador. «Como tantas y tantas cosas en la vida, claro», replicó el presidente fiel a su estilo. De momento, el Consejo de Ministros aprobará mañana el nombramiento de José Luis Ayllón como nuevo director del Gabinete de Presidencia en sustitución de Jorge Moragas. Y eso obligará a Rajoy buscar reemplazo en la secretaría de Estado de Relaciones con las Cortes.

Sobre este movimiento, el jefe del Ejecutivo confesó estar gratamente sorprendido por la acogida que ha tenido el fichaje de Ayllón, un dirigente político que se mueve con soltura tanto en la Moncloa como en el PP. «Tendré que preguntarle -bromeó- qué es lo que hay que hacer para conseguir que la opinión pública te acoja bien».

En todo caso, él de eso dice no quejarse tras sus victorias electorales, aunque reconoce que la simpatía que pueda generar va por «sectores». «Si no me sintiera apreciado, figúrese el señor Rivera, Sánchez o Iglesias -replicó-, esos ya estarían en la indigencia».

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