Rajoy busca con lupa un candidato limpio para salvar los muebles en Madrid

El presidente interino, Ángel Garrido, comparece tras la reunión de ayer del Gobierno madrileño. :: Chema Moya / efe
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El presidente interino, Ángel Garrido, comparece tras la reunión de ayer del Gobierno madrileño. :: Chema Moya / efe

En el PP censuran que Cifuentes no dimitiera antes pese a que conocía la existencia del vídeo del hurto

NURIA VEGA MADIRD.

Todavía atónitos por el desenlace de Cristina Cifuentes, los populares se dispusieron ayer a pasar página para recomponer Gobierno y PP en la Comunidad de Madrid. «Una nueva etapa. Punto y aparte», se esforzó en transmitir el coordinador general, Fernando Martínez-Maillo, allí donde fue reclamado. La dirección nacional asume que está obligada a actuar con cierta diligencia para solventar la crisis abierta en su descabezado feudo, pero del mismo modo asegura ser consciente de que no caben decisiones precipitadas. Un traspié a un año de las elecciones, podría terminar por arruinar las menguantes opciones de los conservadores.

De momento, un profundo malestar se ha instalado en las filas del PP. Sorprendidos por el vídeo en el que Cifuentes es sorprendida tras haber sustraído dos cremas en un supermercado, distintos cargos del partido censuraron la «falta de generosidad» de la expresidenta, que, aun siendo conocedora de la existencia de la grabación, aguantó un mes sin dimitir. «Estamos descubriendo a una persona que no conocíamos», admitieron defraudados. Hubo quien afeó el sostén prestado por la secretaria general, María Dolores de Cospedal, durante todo este tiempo. Pero bien es cierto que ni Mariano Rajoy había exigido hasta el miércoles la renuncia ni algunos barones veían con buenos ojos ceder ante Ciudadanos.

Ahora, y aunque hasta el 21 de mayo hay tiempo, el presidente del Gobierno deberá reflexionar sobre el candidato a relevar a Cifuentes al frente del Ejecutivo regional. Se busca, aseguran en el PP, un perfil «limpio», sin mácula de ningún tipo. Alguien con un pasado a prueba de lupa que garantice la ausencia total de escándalos hasta los comicios de 2019.

Es un territorio el madrileño de especial trascendencia para el PP, uno de los principales graneros de votos para el partido en el ámbito nacional. Un bastión en el que no caben apuestas fallidas tras el fracaso de la operación emprendida con Cifuentes para regenerar la formación. Esta certeza exige a los populares meditar el siguiente paso.

Si la persona para sustituir a la expresidenta es o no Ángel Garrido, se verá en cuestión de días. El PP se ha planteado darse un margen hasta pasados los actos conmemorativos de la festividad de la Comunidad de Madrid del 2 de mayo. El consejero de Presidencia, actual presidente en funciones, pertenece a la órbita de Cifuentes, lo que a algunos representantes del partido les genera desconfianza. Pero entre los 48 escaños que los populares tienen en la Asamblea regional, las posibilidades son limitadas. «Desde luego, no está descartado», reconocen en la cúpula pese a todo.

Los nombres del consejero de Medio Ambiente, Pedro Rollán, y del portavoz del PP en la Asamblea, Enrique Ossorio, figuran también como posibles alternativas, aunque siempre con reparos. En realidad, podría tratarse de un relevo transitorio; de designar a un gestor para el Gobierno autonómico a la espera de que se nombre un cabeza de cartel para competir en las elecciones. Pero en la cúpula se debate si esa fórmula es mejor que la de elegir ya a alguien que pueda convertirse en el candidato definitivo.

La 'vicetodo'

Con o sin retranca, el exministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García Margallo, deslizaba ayer en TV3 el nombre de Soraya Sáenz de Santamaría, «la número uno en popularidad». «La vicepresidenta tiene una ocasión de oro para medirse electoralmente. Todavía no ha encabezado, que yo sepa, ningún cartel, y las probabilidades en Madrid son muy altas», dejó caer.

El tirón de la número dos de Rajoy ya se sondeó en los meses previos a las elecciones de 2015 para optar al Ayuntamiento de Madrid. Para ese cometido suena también el vicesecretario de Comunicación, Pablo Casado. Todos los nombres estarán ahora encima de la mesa porque son varios los huecos a cubrir: sucesor inmediato de Cifuentes en el Gobierno, candidato electoral a la Comunidad de Madrid, aspirante al Ayuntamiento de la capital y presidente del PP madrileño.

«Primero el Gobierno, luego el partido», repiten en Génova. Pero reconocen que para tomar cada decisión tendrán que estudiar el puzle en su conjunto. Organizar el PP de Madrid no será, desde luego, tarea fácil. Han estado coexistiendo el sector 'aguirrista' y el 'cifuentista'. Y ese enfrentamiento es el que, según algunas fuentes, aconseja crear una gestora.

De lo que nadie duda, pese a su resistencia, es de que Cifuentes tendrá que dejar el cargo como presidenta de la formación. La dirección nacional está dispuesta a no reclamar su acta como diputada. Pero confían en que ella misma se dé cuenta de que su continuidad carece de sentido. «Ya no tiene autoridad -remató un representante popular- ni para ir a comprar a un supermercado».

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