Rajoy avisa a Puigdemont: «Nos van a obligar a lo que no queremos llegar»

Rajoy, junto a Saénz de Santamaría, Cospedal y García Albiol, a su llegada ayer a Barcelona. :: q. garcía / efe
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Rajoy, junto a Saénz de Santamaría, Cospedal y García Albiol, a su llegada ayer a Barcelona. :: q. garcía / efe

Ignora la invitación al «diálogo» lanzada por las autoridades de Cataluña a través del 'Financial Times' y promete firmeza ante su partido

P. LAS HERAS / R. GORRIARÁN

madrid. Esta vez, el aviso de Mariano Rajoy a Carles Puigdemont llegó desde la mismísma Barcelona. «Están cometiendo un error y nos van a obligar a lo que no queremos llegar», dijo ante la Junta Directiva del PP de Cataluña. La amenaza, pronunciada apenas 24 horas después de que el vicepresidente y responsable de las finanzas de la Generalitat, Oriol Junqueras, comunicara que no está dispuesto a seguir remitiendo información semanal para que Hacienda supervise los gastos de la comunidad autónoma, fue tan contundente como incierta. El rango de medidas que puede tomar el Ejecutivo para evitar el referéndum del 1 de octubre es muy amplio. Pero lo que el presidente del Gobierno dio a entender es que no renuncia a ninguna.

«Con la misma serenidad que firmeza digo que no habrá referéndum», insistió ante la plana mayor de su formación en el epicentro de la crisis territorial. No se refirió a decisiones concretas ni mencionó de manera explícita herramientas como el artículo 155 de la Constitución, que permite al Gobierno intervenir en una comunidad autónoma para el «cumplimiento forzoso» de la ley si las autoridades desoyen todo requerimiento, o la ley de seguridad nacional, que le faculta para dar órdenes directas a los funcionarios del Estado, incluidos los autonómicos, en casos excepcionales. Pero tampoco hizo falta, porque lo que quería transmitir a los suyos es que no se «arrugará» ante nada. «Nadie debe hacerlo en los próximos días», dijo incluso.

En buena medida, su cita con los populares de Cataluña tenía ese objetivo: transmitir tranquilidad, persuadirles de que, pese a lo que en ocasiones pueda parecer, tiene todo bajo control y evitar que los sectores más duros caigan en la tentación de exigir mayor contundencia, algo que podría llegar a hacer daño a su estrategia de respuestas concretas a cada paso dado por las fuerzas independentistas. ¿La última? La del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro para, de manera eventual, asumir determinados gastos de la Generalitat y reforzar el control de sus finanzas. Una decisión recibida con un aplauso casi tan sonoro como el anuncio de que la Guardia Civil había requisado 100.000 carteles de «propaganda» del referéndum.

«Nadie debe arrugarse en los próximo días», dice a los miembros del PP catalán en Barcelona

Diálogo

El presidente del Gobierno, que se esmeró en responder al relato de los independentistas según el cual él se ha negado siempre al más mínimo diálogo, reiteró que gracias a los 69.000 millones de euros inyectados a Cataluña a través del Fondo de Liquidez Autonómica en un momento en el que la Generalitat no podía pedir dinero en los mercados, el Ejecutivo ha evitado que se desatiendan vencimientos de deuda y se ha garantizado la prestación de servicios públicos. «Porque los ciudadanos no tienen por qué pagar los errores de sus gobernantes», dijo.

También recordó que en 2010, cuando el Gobierno de Artur Mas estaba a seis escaños de la mayoría absoluta, fue el PP el que le aseguró durante dos ejercicios la aprobación de los presupuestos, e hizo responsable a Convergència de la radicalización del debate político por pura estrategia electoral. Estrategia que a la postre, además, resultó fallida. Así adujo que Mas optó por adelantar elecciones «sin ninguna necesidad» y acabó primero en manos de Esquerra Republicana, en 2012, y, en 2015, en las de la CUP.

Rajoy intentó desmontar la idea de que no ha puesto nada de su parte para entenderse con los presidentes de la Generalitat. «Lo que pasa es que es un concepto curioso de diálogo ese en el que yo tengo que hacer lo que el que me propone el diálogo dice -ironizó-. Sabían que no iba a convocar un referéndum porque se lo dije y porque yo no puedo disponer de la soberanía nacional, porque lo que es España lo deciden todos los españoles». En esa frase está pues implícita la respuesta a la carta que las cuatro principales autoridades de Cataluña le enviaron ayer con copia al Rey, para abrir un diálogo que permita pactar la celebración la consulta.

La misiva, firmada por el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont; el vicepresidente, Oriol Junqueras; la presidenta del Parlamento autonómico, Carme Forcadell y la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, y remitida al Financial Times, fue, por lo demás, recibida con desdén por el Gobierno. La Moncloa considera que es un gesto a la desesperada de los independentistas para aparecer ante el mundo como dialogantes y colgar al Gobierno el sambenito de la intransigencia, después de meses de «desobediencia palmaria y continuada». Es «una añagaza», resumió el portavoz del Consejo de Ministros, Íñigo Méndez de Vigo.

El Gobierno entiende que el destinatario de la misiva no es Rajoy ni es el Rey, sino la opinión pública internacional, de ahí el envío al diario londinense de mayor repercusión, presente en los principales despachos del mundo.

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