Rajoy acusa a Iglesias de «corrupción democrática» por no condenar a Maduro

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, interviene en la sesión de control de ayer. :: mariscal /efe
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, interviene en la sesión de control de ayer. :: mariscal /efe

El líder de Podemos reprocha que con lo robado por Gürtel se podría hospitalizar a dos millones de españoles

A. A. MADRID.

Pese al abismo ideológico que les separa, Mariano Rajoy y Pablo Iglesias suelen protagonizar debates pacíficos, en los que cada uno pone sus ideas y acusaciones sobre la mesa pero sin llegar a las manos. Nada que vez con los duelos entre el líder de Podemos y el portavoz popular Rafael Hernando, por ejemplo.

Este miércoles, sin embargo, saltaron chispas entre ambos. Fue a raíz de una pregunta en la sesión de control de Iglesias, que apuntó a donde más le duele al jefe del Ejecutivo. «¿Ha contabilizado cuánto le cuesta a los españoles la corrupción de su partido?», cuestionó el secretario general de Podemos. Iglesias acudió al Congreso armado de cifras a sabiendas de que Rajoy esquivaría la pregunta al conocerla de antemano. Según los cálculos de Podemos, con los 500 millones de euros que según esta formación se habría llevado la 'trama Lezo' de Francisco Granados se podría dar una beca a todos los estudiantes de la UNED, la Universidad de Barcelona, la universidad Complutense y la Universidad de Granada. Y con los 863 millones sustraídos por la 'trama Gürtel' de Francisco Correa, se podría ingresar a dos millones de españoles en un centro hospitalario.

«Seguramente me va a responder que un vaso es un vaso o me va a contar algo de Venezuela, pero le digo una cosa: mientras ustedes estén en el Gobierno, los ciudadanos españoles van a tener que pagar de su bolsillo sus casos de corrupción. Por eso nosotros vamos a trabajar para echarles», añadió Iglesias.

El caso es que el líder de Podemos acertó de lleno con sus predicciones, porque Rajoy se defendió al ataque con Venezuela. El jefe del Ejecutivo acusó al secretario general podemista y a su partido de practicar la «la corrupción de los valores democráticos» al no condenar las violaciones de los derechos humanos por parte del Gobierno de Nicolás Maduro. Y para demostrarlo sacó a colación la frialdad con la que Izquierda Unida ha acogido el paso a arresto domiciliario de Leopoldo López, al que Alberto Garzón siempre ha tachado de golpista.

«Esa es la corrupción que practican, porque a ustedes les han pagado y no son libres para defender posiciones». Con esta acusación el jefe del Ejecutivo recuperó las sospechosas de que Podemos se ha financiado a través de Caracas, un extremo que nunca ha podido ser probado en los tribunales pero que persigue al partido morado desde su nacimiento. Rajoy incluso sacó pecho de las medidas adoptadas por su Gobierno, que, según dijo, han permitido que ahora salgan a la luz irregularidades que antes pasaban desapercibidas para la justicia o no eran objeto de investigación.

Según valoró el presidente del Gobierno, el único interés de Podemos por la corrupción viene dado por el deseo de sacar réditos electorales. «Cuando las cosas empiezan a mejorar, sufren y se enfadan. Y no hablan de las cifras económicas, de las de creación de empleo ni de las expectativas que se han generado. Se agarran al mantra de la corrupción como un clavo ardiendo», espetó Rajoy a Podemos.

Fue un rifirrafe corto en el espacio pero violento en intensidad, con dos armas arrojadizas de las que es seguro ambos protagonistas volverán a echar mano cuando se vuelvan a ver las caras.

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