El pulso independentista escora a Ciudadanos a la derecha

Albert Rivera posa ayer junto a los miembros del Comité Ejecutivo Nacional durante la presentación del programa para el 21-D. :: v. lerena / efe/
Albert Rivera posa ayer junto a los miembros del Comité Ejecutivo Nacional durante la presentación del programa para el 21-D. :: v. lerena / efe

Según el último CIS, el 73% de los españoles percibe a la formación como un partido conservador frente al 58% que lo hacía hace un año

M. E. ALONSO MADRID.

Que «Ciudadanos se ha situado a la derecha del PP» es una premisa muy repetida desde que la situación en Cataluña entró en su fase crítica. «Es el Vox de la política española», aseveró el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, durante una entrevista la semana pasada. La intención del líder socialista era remarcar la ubicación ideológica de la formación de Albert Rivera, arrinconándola en la extrema derecha. Una vía abierta por Podemos que argumenta que el proceso independentista ha situado al PP y a Ciudadanos en el mismo «bloque inmovilista» que Falange o el partido de Santiago Abascal. «Son los que más están haciendo por empujar a Cataluña fuera de España», apuntaló el secretario de Organización del partido morado, Pablo Echenique.

Esta batería de afirmaciones coincide con el inicio de la cuenta atrás para la cita electoral autonómica del 21 de diciembre y con el crecimiento del partido liberal en todos los sondeos. El último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), referente al mes de octubre, advertía de una subida de tres puntos -del 14,5% al 17,5%- de Ciudadanos, frente a una leve caída de los grandes partidos -de ocho décimas en el caso del PP; de siete para el PSOE- y un mayor desplome de Unidos Podemos. Pero ¿dónde se sitúa Ciudadanos en el eje izquierda-derecha?

Aunque nació como un partido de centro izquierda, Rivera y su equipo impusieron en la Asamblea General de febrero un giro liberal en Ciudadanos para dotar de contenido el centro político que se afanan por ocupar. Una posición que se mueve en el alambre, entre dos aguas, para llevarse todos los votos posibles de un lado y de otro. Sin embargo, la mayoría de los españoles lo consideran ya como un partido de derechas. Según el último CIS, en una escala donde el 1 representa la extrema izquierda y el 10 la extrema derecha, un 39,2% de los encuestados posiciona a Ciudadanos entre el 7 y 10. Y si se incluyen las cifras concedidas al 6 -una casilla que se asocia más bien con el centro derecha-, el porcentaje asciende hasta el 73,2%. Tan sólo un 4,1% de los electores ubica a la formación de origen catalán como un partido de izquierdas; y un 34% lo clasifica como de centro.

Hace justo un año, en octubre de 2016, un 35,7% de los encuestados situaba a Ciudadanos en el centro del tablero ideológico, un 5,2% lo hacía en el polo izquierdo y un 58%, en el derecho. Antes de las generales del 20-D, ese volumen estaba en el 49,3% y en octubre de 2014, cuando el CIS empezó a preguntar por el partido de Rivera, apenas el 19,7% lo catalogaba de derechas. Datos que demuestran el progresivo escoramiento de Ciudadanos -cuanto más conocido era, más a la derecha aparecía-, con una salvedad: la primavera de 2016. El acuerdo de gobierno que Rivera acababa de firmar con Pedro Sánchez para investirlo presidente desplazó a su partido ligeramente hacia la izquierda, obteniendo una ubicación media del 6,43. En el CIS de octubre, los españoles lo colocan ya en el 6,74 (dos décimas más que hace tres meses) e incluso sus propios votantes ven al partido naranja superando el 6 (6,18), algo que no había ocurrido hasta ahora.

Investidura de Rajoy

Los expertos apuntan a que esa 'derechización' de la formación liberal a ojos de muchos ciudadanos responde a la necesidad de clasificar a los partidos en el espacio electoral para hacerse una idea de cuán cerca o lejos se encuentran de sus preferencias políticas y Ciudadanos, tras apoyar la reelección de Mariano Rajoy, se movió inevitablemente hacia ese lado. En la formación naranja, en cambio, siempre han defendido que esa capacidad de pactar a izquierda y a derecha, primero con el PSOE y luego con el PP, y de «anteponer los intereses generales a los partidistas» evidencia su centralidad en el tablero político.

Pero quienes más a la derecha emplazan a Ciudadanos son los partidos catalanes, En Comú Podem lo desplaza al 8,10; el PDeCat, al 9; y Esquerra, al 9,1. Una valoración lógica, dado el endurecimiento del discurso antinacionalista de Rivera y su círculo, así como la firmeza mostrada ante el desafío soberanista de la Generalitat, que Ciudadanos espera capitalizar el próximo 21-D desalojando del poder a los partidos independentistas y convirtiendo en presidenta a Inés Arrimadas. Una investidura para la que, contra todo pronóstico, necesitaría del apoyo del PSC, que ya ha anunciado su negativa a facilitar un Gobierno de Ciudadanos por ser «la media naranja del PP». Y es que para los socialistas, tanto a escala nacional como catalán, el partido de Rivera se ha colado incluso a la derecha de los populares en el tema territorial. La etiqueta no hace mella en el líder de Ciudadanos. Es más, ayer pidió el voto a aquellos socialistas desencantados con el PSC. «Les abro las puertas. Esta es su casa», clamó durante la presentación en Madrid del programa electoral para el 21-D.

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