Puigdemont se resigna a una investidura simbólica al margen del Parlament

Puigdemont, ayer en Bruselas junto al grupo parlamentario de Junts per Catalunya. :: e. DUNAND / afp/
Puigdemont, ayer en Bruselas junto al grupo parlamentario de Junts per Catalunya. :: e. DUNAND / afp

Junts per Catalunya y Esquerra trabajan en una doble presidencia, una legal y otra honorífica para el exjefe del Ejecutivo

C. REINO / A. LORENTE BARCELONA / BRUSELAS.

El independentismo busca una vez más la cuadratura del círculo. Desearía investir a Carles Puigdemont como próximo presidente de la Generalitat, pero sin que regrese de Bruselas y sin que la decisión tenga consecuencias penales. Desde la premisa de que no todo es posible en esta vida, Junts per Catalunya, Esquerra y la CUP avanzan en una fórmula que daría como resultado una doble presidencia. La primera sería legal y efectiva y saldría tras la investidura en el Parlamento catalán de un candidato distinto a Puigdemont. La segunda sería de tipo simbólico para el expresident al margen de la legalidad parlamentaria.

Puigdemont empieza a asumir que no podrá ser elegido por la Cámara catalana porque si lo hiciera pondría en una situación muy comprometida al presidente del Parlamento autonómico y a los otros tres miembros secesionistas de la Mesa ya que incurrirían en desobediencia por permitir una investidura a distancia. Y Esquerra se niega a nuevas querellas. La solución que hay sobre la mesa es que el exjefe del Ejecutivo catalán recibiría un reconocimiento honorífico como presidente «legítimo» de la república catalana, dignidad que se otorgaría en una votación celebrada en la Asamblea de Cargos Electos, un foro extraparlamentario en el que solo participan dirigentes secesionistas.

Puigdemont, por tanto, sería una especie de presidente simbólico desde la capital belga, pero el Gobierno ejecutivo actuaría desde el Palau de la Generalitat en Barcelona. Fuentes independentistas aseguran que la presidencia simbólica de Puigdemont no tendría apenas funciones, más allá de mantener la campaña de internacionalización de la causa independentista. Se apunta que el Gobierno catalán podría celebrar reuniones periódicas en la capital belga dirigidas por el presidente simbólico, y que su 'investidura' podría celebrarse en la misma capital comunitaria. Allí reunió ayer el cabeza de lista de Junts per Catalunya a su grupo parlamentario y también recibió a una delegación de la CUP para trasladarles la última hora de las negociaciones. Los antistema también se mostraron reticentes a la doble vía.

ERC y PDeCAT avalan la fórmula dual mientras Junts per Catalunya está dividido y la CUP se opone

En principio, Esquerra y el PDeCAT avalan la doble presidencia, mientras que en Junts per Catalunya están divididos, según fuentes independentistas. Quienes más verbalizaron el apoyo fueron los republicanos, que apuntaron que la fórmula «suena bien». No en vano, la idea ya la pusieron sobre la mesa en la campaña electoral y la rescató la semana pasada Oriol Junqueras. Esquerra considera que se verían cumplidos sus tres objetivos: dar «todo el valor al Gobierno legítimo de Bruselas», permitiría acabar con el 155 y formar un gobierno efectivo. Esquerra, tras los contactos de los últimos días, cree que las negociaciones «progresan adecuadamente» y el independentismo está cerca de llegar a un acuerdo, remató ayer su portavoz, Sergi Sabriè. Algunas fuentes apuntan que esta misma semana podría celebrarse el pleno de investidura legal, aunque desde la formación republicana consideran que aún es pronto para fijar un calendario.

Jarrón decorativo

Uno de los problemas es que Puigdemont no quiere quedar como un mero jarrón decorativo y quiere funciones ejecutivas para su presidencia simbólica, aunque fuentes republicanas apuntaban que este extremo es casi imposible. Representantes de Junts per Catalunya cerraron ayer filas en Bruselas con su líder e insistieron en que su único plan es «Carles Puigdemont o Carles Puigdemont». Pero la clave es saber qué dice la letra pequeña que se está cocinando con Esquerra y la CUP.

El debate en Junts per Catalunya se centra entre enrocarse y provocar otras elecciones o, por el contrario facilitar el procedimiento relegando a Puigdemont a ser un president «legítimo» pero simbólico y que un president de verdad gobierne Cataluña. Puigdemont calló y volvió a delegar las valoraciones en uno de los pesos pesados de su entorno, Eduard Pujol. «Sólo habrá una investidura y sólo un president y éste será Carles Puigdemont», recalcó.

Aunque, tras advertir de que no iba a entrar «en detalles sobre la negociación», Pujol se mostró muy optimisma sobre la posibilidad de llegar a un acuerdo a tres bandas en las próximas horas o días», aunque no dijo en qué terminos.

La imposibilidad de una investidura de Puigdemont a distancia en el Parlament parece asumida por todos, incluido Junts per Catalunya, solo la CUP se desmarca. El escollo radica ahora en hallar una salida airosa para el expresident que no suponga una renuncia.

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