Puigdemont regresará si gana las elecciones para ser investido presidente de la Generalitat

Puigdemont saluda a
simpatizantes el pasado
miércoles en Bruselas.
:: Yves Herman / reuters
/
Puigdemont saluda a simpatizantes el pasado miércoles en Bruselas. :: Yves Herman / reuters

Descarta liderar un Gobierno de Cataluña en el exilio y sostiene que su «único plan» es el regreso al Palau de la Generalitat

RAMÓN GORRIARÁN MADRID.

Carles Puigdemont garantizó que estará en la sesión de investidura del Parlamento de Cataluña si las fuerzas independentistas ganan el 21 de diciembre. No dijo cómo lo va a hacer para eludir la orden de detención que pesa sobre él por negarse a declarar ante el juez, pero se mostró convencido de que será así: «Que nadie tenga dudas. Volveré al Palau de la Generalitat».

El expresidente catalán protagonizó ayer otra entrega de la serie de vídeos que graba en Bruselas, esta vez con el auspicio de la Agencia Catalana de Noticias que él dirigió entre 1999 y 2002, y lo hizo para anunciar su regreso si las fuerzas secesionistas ganan las elecciones. En ese escenario, que es el más probable según todas las encuestas, Puigdemont no tiene dudas de que será el presidente de la Generalitat. «Las cosas deberían continuar allí donde las dejamos» el 27 de octubre, esto es con él al mando, Oriol Junqueras como vicepresidente y los consejeros restituidos en sus puestos. «En eso -aseguró- estamos de acuerdo» todos los independentistas.

Pero Esquerra, sin alharacas, no está de acuerdo con la convicción de Puigdemont porque, aseguran fuentes del partido, la investidura no se ha abordado ni se tocará hasta después de las elecciones. «Primero hay que ganar», advierten los republicanos, que además insisten en mantener la candidatura de Junqueras. Esquerra ha encargado al catedrático de Derecho Constitucional Joan Vintró un informe jurídico que ha determinado que, pese a estar en prisión preventiva, Junqueras puede ser investido presidente de la Generalitat porque no está condenado, y solo en caso de que haya sentencia estaría imposibilitado para ejercer un cargo público.

Afirma que solo necesita estar «en libertad el tiempo para poder ser investido»Mantiene que no hay debate con Esquerra sobre quién debe ser el próximo presidente catalán

El catedrático concluye en su dictamen de seis páginas que el presidente de Esquerra tiene derecho a recoger su acta de diputado, si resulta elegido, a participar en el debate de investidura -como ocurrió en 1987 con el exmiembro de ETA encarcelado Juan Carlos Yoldi, elegido diputado en el Parlamento vasco por Herri Batasuna- y a ser elegido presidente de Cataluña. De no ser así, dice el jurista, «lesionaría los derechos políticos de sus electores», además de los suyos.

Puigdemont ignora este planteamiento y en su conferencia de prensa desde Bruselas apuntó que Junqueras «está de acuerdo» en que después del 21 de diciembre hay que recuperar el Gobierno de la anterior legislatura, destituido el 27 de octubre por Mariano Rajoy. No hacerlo así, añadió, sería «una legitimación» de la aplicación del artículo 155. Por tanto, «no hay ninguna discrepancia», zanjó el expresidente catalán, que dice no estar preocupado por lo que pueda pensar o hacer Esquerra. Su preocupación, subrayó, es que el Gobierno central «acepte» los resultados electorales.

Aceptar el veredicto de las urnas siempre que ganen los secesionistas es, según Puigdemont, que el Ejecutivo de Rajoy permita su regreso a España, que ordene al fiscal que plantee el archivo de la causa en el Supremo por rebelión contra él, los miembros de su gobierno y los líderes de la ANC y Ómnium, así como la excarcelación de Junqueras y el exconsejero Joaquim Forn. «Si los catalanes quieren ese Govern hay que hacerlo posible y es incompatible con el exilio y la cárcel», resumió el expresidente catalán. «No puede haber ninguna alternativa. No hay plan B» a la continuidad del Gobierno destituido.

Pero si las cosas no son así, es decir si se mantiene la orden de captura contra él y los cuatro exconsejeros huidos a Bélgica, está dispuesto a «correr el riesgo» de regresar a España. «A lo mejor vale la pena» arriesgarse, aventuró sin entrar en detalles sobre cómo regresaría a España y sortearía la detención para ser investido.

Su idea es que una vez en territorio nacional solo necesita estar libre el tiempo justo para conseguir la investidura porque ni desde la cárcel ni desde Bruselas se puede lograr la confianza del Parlament. Es necesario, a su entender, «estar en libertad como mínimo el tiempo para poder ser investido y ejercer la responsabilidad del cargo». Entonces, «pesarán más los votos que las esposas», dijo convencido de que Rajoy no podrá asumir la detención de un presidente de la Generalitat investido por el Parlamento de Cataluña tras unas elecciones convocadas por él mismo.

En el Gobierno no comentaron los planes de retorno del expresidente de la Generalitat y solo apuntaron que en cuanto pise suelo español y su presencia sea detectada por las fuerzas de seguridad será detenido y puesto a disposición judicial.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos