Puigdemont: «Pides diálogo y te responden poniendo el 155 sobre la mesa, entendido»

Puigdemont repasa su discurso del martes antes de pronunciarlo en el Parlament. :: Albert Gea / reuters/
Puigdemont repasa su discurso del martes antes de pronunciarlo en el Parlament. :: Albert Gea / reuters

El presidente catalán responde en tono desafiante al requerimiento del Gobierno a través de Twitter

PAULA DE LAS HERAS BARCELONA.

Carles Puigdemont volvió a dejar ayer claro que su principal intención al poner en suspenso la declaración unilateral de independencia, a la que se había comprometido con sus socios de Gobierno, es ganar tiempo para asentar en medios internacionales el discurso de que los catalanes se enfrentan a un Ejecutivo reacio al diálogo. En una entrevista a la CNN, su única aparición pública en toda la jornada posterior al confuso pleno del martes, insistió en que está dispuesto a una negociación de la ruptura «sin condiciones previas».

Pese a que el Gobierno anunció por la mañana el envío de un requerimiento como paso previo de la aplicación del artículo 155 de la Constitución, el presidente de la Generalitat no pronunció palabra alguna hasta entrada la noche. Lo hizo a través de Twitter. «Pides diálogo y te responden poniendo el 155 sobre la mesa. Entendido», escribió en la red social. Antes de este mensaje sí había hablado uno de los miembros de su Gobierno, el consejero de Territorio y Sostenibilidad, Josep Rull. «No es el momento de hacer preguntas sino de dar respuestas», arguyó durante una visita al Salón Náutico de Barcelona. A primera hora de la mañana, antes de que el Ejecutivo pidiera expresamente a Puigdemont una respuesta clara sobre si acata o no el ordenamiento constitucional, el portavoz de la Generalitat, Jordi Turull, no fue menos rotundo. En TV3, remarcó que el paréntesis abierto por su jefe de filas no supone «renunciar absolutamente a nada» y que simplemente es la «mejor inversión» para hacer realidad el «mandato» del 1 de octubre, o sea, la secesión.

Los independentistas están convencidos de que si Rajoy pone en marcha los mecanismos constitucionales que permiten una intervención parcial o total de la autonomía cuando ellos han pedido «tiempo muerto» (así lo denominó Turull) la comunidad internacional se mostrará poco comprensiva con su reacción y alzará la voz. Esa es la estrategia que ayer recibió el aval explícito de la Asamblea Nacional Catalana, motor civil del proceso soberanista.

Pide ahora un mediador designado por dos miembros de su ejecutivo y otros dos del central

Tras una primera reacción contraria a la maniobra ejecutada por Puigdemont, con la que algunos de sus miembros admitieron sentirse decepcionados o incluso traicionados, el presidente de la asociación secesionista, Jordi Sànchez, emitió un comunicado para expresar su «plena confianza» en el presidente de la Generalitat.

Esa sigue siendo, hoy por hoy, la única hoja de ruta. La posibilidad de discutir una reforma constitucional, a la que los socialistas se abrazan como «logro histórico», no conmovió ni lo más mínimo a buena parte de Junts pel Sí. En el Congreso de los Diputados, el portavoz de ERC, Joan Tardà, advirtió de que su formación no participará ni en la comisión para la evaluación del modelo territorial ni en la ponencia de reforma de la Carta Magna que debería abrirse seis meses después de la primera.

El argumento de la Generalitat es que Cataluña es ya un sujeto soberano y como tal su «diálogo» político debe ser de tú a tú con España. En la entrevista para la CNN, de hecho, Puigdemont propuso que dos miembros de su Ejecutivo y dos representantes del de Rajoy se sienten a una mesa con el único objetivo de designar un «mediador». Pero un mediador para concretar cómo se produce la ruptura porque de lo que en ningún caso se apea es de que hay «una mayoría de catalanes» que quiere hacer de Cataluña un estado independiente.

Adelanto electoral

La salida a este callejón es, de momento, difícil de prever y dependerá, en buena medida, de cuál sea la respuesta del jefe del Gobierno catalán al escrito del Ejecutivo que ayer, a eso de las 15:45 horas, llegó al Palau de la Generalitat. Porque si Puigdemont trató de poner el martes la pelota en el tejado Rajoy, éste se la devolvió con una habilidad reconocida incluso por Oriol Junqueras. «Entiendo su posición», dijo en Teletaxi.

Por el Parlament sobrevuela la posibilidad de un adelanto electoral. La CUP está dispuesta a dejar solo a Junts pel Sí si no da muestras claras de que proclamará de manera efectiva la independencia. Y, según el diputado de Catalunya Sí que es Pot Joan Coscubiela la posibilidad de que su grupo haga de soporte al Gobierno es impensable. Junqueras, aún así, trató de alejar la idea de unos nuevos comicios.

Fuentes de la Generalitat apuntan, por otro lado, que no será hasta el propio lunes, el día en el que acaba el plazo dado por Rajoy para que Puigdemont aclare si ha declarado o no la independencia, cuando el presidente catalán dará respuesta al requerimiento gubernamental. Otra tensa espera.

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