Puigdemont y los exconsejeros huidos demandan al juez Llarena para recursarle

Los fugados aseguran que no ha sido imparcial en declaraciones públicas y está llamado a declarar ante un juez de Bruselas el 4 de septiembre

ADOLFO LORENTE

BRUSELAS. Suma y sigue. El 'affaire Puigdemont' continúa quemando etapas en esta suerte de 'todos contra todos' en el que se ha convertido la huida del expresidente catalán y cuatro de sus exconsellers. Hay dos premisas. La primera, apostar por el cuánto peor, mejor. Y la segunda, intentar dejar en evidencia al Estado español y sus instituciones, sobre todo la judicial.

La hoja de ruta lleva fijada hace mucho tiempo y ayer, en un nuevo episodio del serial, sorprendieron a todos anunciando que habían presentado una demanda civil contra el juez del Tribunal Supremo, Pablo Llarena, al considerar que no es imparcial. Se trata de un movimiento estratégico que busca su recusación en España, como confesaron ayer las defensas de los fugados. De hecho, la dieron casi por hecha.

«Se ha demostrado que el juez Llarena actúa sin imparcialidad y movido por motivaciones políticas. Por tanto, no estamos siendo perseguidos por la justicia sino por la ideología del juez», denunció Puigdemont, que volvió a comparecer ante los medios de comunicación a través de una pantalla de plasma. Conectó en directo desde Berlín, donde se encuentra a la espera de conocer si puede regresar a Bruselas o, por contra, es enviado a España para hacer frente a los cargos que se le atribuyen.

La demanda se basa en unas declaraciones en las que el juez dijo que «no son presos políticos»

Quienes sí estaban ayer en la capital comunitaria eran tres de los cuatro exconsejeros huidos; Toni Comín, Lluis Puig y Meritxell Serret. En la práctica, políticamente hablando, estos dos últimos ya no son nadie más allá de ilustres ex al no estar perseguidos por la justicia belga. Comín, por su parte, sí sigue siendo diputado catalán. La quinta del grupo es Clara Ponsatí, que está en Escocia y no se conectó a través de videoconferencia para participar junto a sus compañeros en el acto de ayer.

Los abogados de los fugados fundamentan su penúltima ofensiva en unas declaraciones que realizó Llarena en Oviedo el pasado 22 de febrero. A preguntas de los periodistas en las que fueron sus manifestaciones públicas sobre el tema, aseguró que tanto el exvicepresidente de la Generalitat y líder de ERC, Oriol Junqueras, como el resto de exconsellers que están en prisión «no son presos políticos». «Emitió una opinión antes del juicio y fuera de los tribunales y por tanto prejuzgó, algo que no puede hacer», recalcó el letrado Paul Bekaert antes de matizó que «estas declaraciones no estarían cubiertas por la inmunidad judicial».

Para armar su demanda civil Bélgica, los afectados aseguran que esta forma de proceder del Supremo «vulnera nuestro derecho a un juez imparcial e independiente, a un procedimiento judicial equitativo y a la presunción de inocencia», según recalcó Comín. Y sostienen, además, que la justicia belga es competente para examinar el caso porque Bélgica es su lugar de residencia habitual.

Indemnización de un euro

Su gran objetivo es 'deshacerse' de Llarena ya que reclaman una indemnización simbólica «de un euro». Un juez de Bruselas ha fijado una vista para el 4 de septiembre e incluso ha citado al magistrado del Tribunal de Supremo para que comparezca, aunque no está obligado a hacerlo y podría enviar a su abogado. «Si no quiere venir, es su decisión, no está obligado a venir, no es como una citación penal», explicó Christophe Marchand, uno de los abogados. De hecho, que haya fecha para una vista es un mero trámite ya que la justicia belga admite automáticamente las demandas civiles de este tipo.

En paralelo, los abogados españoles del expresident pidieron también ayer la recusación de Llarena esgrimiendo como motivo el procedimiento civil en Bélgica. «La decisión la tiene que tomar el propio Tribunal Supremo, pero damos por hecho que el propio Tribunal Supremo no va a vulnerar la ley orgánica del poder judicial a la vista de todo el mundo, a plena luz del día», ironizó Comín.

Ya por la tarde, el Gobierno catalán escenificó en sus sede de Bruselas una suerte de teatrillo para que los tres exconsellers huidos traspasasen las carteras a sus sustitutos.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos