Puigdemont designa al radical Torra para que sea el presidente «provisional» de la Generalitat

Carles Puigdemont, Quim 
Torra y Elsa Artadi, ayer en 
Berlín, poco antes de que 
se anunciara el candidato 
elegido por el expresidente 
para sucederle. :: r. c./
Carles Puigdemont, Quim Torra y Elsa Artadi, ayer en Berlín, poco antes de que se anunciara el candidato elegido por el expresidente para sucederle. :: r. c.

Artadi y Aragonès se perfilan como las piezas clave de un Ejecutivo que ya tienen cerrado las fuerzas independentistas

CRISTIAN REINO BARCELONA.

Carles Puigdemont acabó ayer de deshojar la margarita y anunció que el candidato a presidente «provisional» de la Generalitat será el diputado de JxCat y expresidente de Ómnium Cultural, Quim Torra. Se trata del dirigente con el perfil soberanista más radical del manojo de nombres que se han manejado en los últimos días. El elegido agradeció la designación, se declaró «honrado por la confianza recibida», y no tardó ni un minuto en ejercer su papel interino al proclamar que el «president legítimo de Cataluña» es Puigdemont.

El expresidente catalán ha optado por un dirigente de su máxima confianza con el que trata de asegurarse de que podrá manejar a distancia los hilos del poder y se garantiza que el proceso soberanista se mantendrá vivo. La intención de Puigdemont, así lo anunció en su alocución a través de las redes sociales, es encomendar a Torra la «gobernación interior». Es decir, insiste en la idea de dos gobiernos: uno en Cataluña con un presidente accidental, y otro fuera, liderado por él.

El expresidente de Ómnium recibe el testigo, según Puigdemont, con la misión de «defender los derechos nacionales de Cataluña frente a un Estado autoritario que se niega a hablar y la defensa de las competencias y recursos laminados sistemáticamente». Pero sobre todo, recalcó, recibe el encargo de garantizar el «respeto al mandato del 1-O». En paralelo, el expresidente se pondrá al frente de lo que definió como el «Consejo para la República», que debe «contribuir a desplegar el mandato del referéndum».

A pesar de las referencias al mandato del 1-O y a la república, por primera vez Puigdemont asume que a corto plazo no podrá ser presidente de la Generalitat, a pesar de que su restitución en el cargo fue casi su único lema de campaña y a pesar de que se comprometió a que si ganaba los comicios regresaría al Palau de la Generalitat. Esta promesa no podrá cumplirla, aunque aún no tira la toalla como lo prueba que la Presidencia de la Generalitat será provisional porque así lo ha decidido él, con el respaldo de JxCat.

El expresidente espera que el Constitucional resuelva el recurso contra la ley de la Presidencia que permite su investidura a distancia. Una posibilidad casi nula, pero que los independentistas avivarán durante toda la legislatura. «Estrenamos un periodo de provisionalidad», afirmó el expresidente en el mensaje en las redes sociales que utilizó para anunciar la candidatura.

Este carácter temporal del inquilino del Palau de la Generalitat es lo que ha llevado a Elsa Artadi, que ha liderado las quinielas durante meses, a renunciar a presidir el Gobierno catalán. JxCat se guarda la carta de la portavoz parlamentaria para el futuro. Torra en cambio, tanto por edad como por ambición política, se ajusta más al perfil de candidato servil y sin futuro que buscaba Puigdemont para este periodo que calificó de «circunstancias extremas». También sonaban Josep Costa, vicepresidente de la Cámara catalana y abogado de Puigdemont; y el exalcalde de Cerdanyola, Toni Morral.

Artadi es la apuesta de futuro, pero ahora será la pieza clave del futuro gobierno, al frente de la Consejería de la Presidencia o incluso 'consellera en cap'. El otro hombre fuerte será el republicano Pere Aragonès como vicepresidente económico, el cargo que ostentaba Oriol Junqueras la pasada legislatura. Aragonès está llamado a jugar el papel de constructor de puentes entre el Gobierno catalán y el central, si el nuevo Ejecutivo opta por un nuevo tiempo de diálogo institucional.

Los consejeros

El resto del Gobierno se conocerá la semana que viene tras la investidura, pero Torra no podrá elegir a sus colaboradores porque ya están pactados entre JxCat y Esquerra. El portavoz republicano en el Congreso, Joan Tardá, facilitó ayer un avance y sorprendió con el anuncio de que dos diputadas de su grupo, Teresa Jordà y Ester Capella, serán consejeras. El ministro de Justicia, Rafael Catalán, incluso felicitó a Capella, su próxima homóloga en Cataluña.

Una imagen insólita porque ni siquiera se ha producido la investidura ni existe Gobierno. La forma en que Puigdemont ha nombrado al candidato escenifica cómo será su futuro. Torra no solo ha sido elegido a dedo y tiene un contrato temporal, sino que se encontrará con su equipo hecho y partido en dos, como en la pasada legislatura, en la que neoconvergentes y republicanos hicieron la guerra por su cuenta.

Esquerra ya ha escogido a sus consejeros, mientras que JxCat podría apostar por restituir en sus puestos a los procesados, al menos algunos, lo que anticipa un arranque de legislatura todo menos tranquilo, ya que el Supremo podría suspenderles para ejercer cargo público.

Tras recibir el anuncio de la candidatura de Torra, el presidente de la Cámara catalana, Roger Torrent, comunicó que hoy empezará una ronda de consultas telefónicas con los grupos con vistas a convocar el pleno de investidura en los próximos días. Podría celebrarse, en principio, entre el próximo lunes y el miércoles, pero también es posible que sea entre mañana y el lunes e incluso entre el domingo y el martes.

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