El PSOE de Sánchez aumenta la ventaja con Podemos y se sitúa a cuatro puntos del PP

El partido de Mariano Rajoy pierde fuelle aunque seguiría siendo la fuerza más votada según el barómetro del CIS realizado este julio

PAULA DE LAS HERAS MADRID.

La victoria de Pedro Sánchez en las primarias del pasado 21 de mayo y el cierre de su batalla por el liderazgo parecen haber tenido un efecto positivo para el PSOE. El último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), correspondiente al mes de julio, sitúa a los socialistas a sólo cuatro puntos de distancia del PP y con una ventaja de otros cuatro sobre Podemos y sus confluencias. «Esto aleja definitivamente la idea del 'sorpasso' y deja al PSOE como referencia de la izquierda y alternativa al PP», se vanaglorió el secretario de Organización del partido, José Luis Ábalos.

Hacía casi dos años, desde julio de 2015, que los datos demoscópicos no resultaban tan favorables al primer partido de la oposición. Es cierto que las elecciones celebradas en diciembre acabaron arrojando unos resultados algo menos halagüeños para sus intereses (dos puntos menos), pero aquel verano las expectativas de voto eran clavadas a las actuales tanto para el PP, un 28,8%, como para el PSOE, un 24,8%. Podemos todavía no había sellado su acuerdo con En Comú, En Marea y Compromís y casi alcanzaba el 16%. Ahora, con la ayuda de sus aliados, superaría el 20%.

Se puede decir, pues, que los socialistas han vuelto a la normalidad tras un larguísimo paréntesis de guerra fratricida que les pasó una enorme factura. Su peor momento fue octubre de 2016, el mes de aquel convulso comité federal que terminó con la dimisión de Sánchez. Entonces, sus expectativas de voto descendieron al 17%. Luego, en manos de la gestora, remontaron ligeramente y llegaron casi al 20% en el barómetro de abril. Respecto a ese último estudio, ya con el restituido secretario general al frente, su escalada llega a los cinco puntos.

Además, a pesar de la buena valoración que tuvo durante su mandato el líder de la dirección interina, Javier Fernández -un 4,12, frente al 3,73 de Sánchez- los votantes socialistas parecen estar más satisfechos con la actual estrategia de oposición. Si en abril la calificaban de «buena» o «muy buena» uno de cada diez, ahora lo hacen más de dos de cada diez (un 22,6%). Ábalos lo interpretó como un «reconocimiento de la ciudadanía al esfuerzo del PSOE por situarse a la izquierda».

En realidad, la diferencia entre cuán a la izquierda sitúan los españoles a este PSOE respecto al de la gestora no es muy radical. Si antes lo ponían en el 4,59 -en una escala del 1 al 10 en la que el 1 es extrema izquierda y el 10 extrema derecha-, ahora le colocan en el 4,27. Pero, en cualquier caso, sí se detecta una fuga de votos proveniente de formaciones progresistas.

Un 6,7% de quienes votaron a Pablo Iglesias en 2016 dicen ahora que lo harían por el PSOE (en torno a 216.000 personas); de En Comú Podem y de En Marea lo harían el 8,3% (70.000 y 28.000 papeletas) y de Compromís hasta un 10%, (casi 66.000).

El que no recibe buenas noticias es el PP. Sigue siendo la fuerza más votada, pero sus expectativas no han hecho más que empeorar de manera progresiva desde octubre de 2016 (su mejor momento en más de tres años y el peor del PSOE). También ha caído, desde enero de este año, la valoración que los españoles hacen de la gestión del Gobierno, aunque es cierto que está por encima de lo que era habitual en la pasada legislatura.

A lo anterior se añade que un 6,4% de los que votaron a Rajoy en los comicios de junio de 2016, votarían ahora, según el CIS, a Ciudadanos. La transferencia sería así de casi medio millón de votos. Con todo, la estimación para el partido de Albert Rivera es de apenas un 14,5% de porcentaje de voto, es decir, apenas un punto y medio más de lo que realmente logró en su última cita con las urnas. Eso significa que la suma PP-Ciudadanos daría ahora menos de lo que dio entonces (un 43,2% frente al 46,06% de hace un año). «Por primera vez en meses la suma de Podemos, las confluencias y PSOE supera a la de PP y C'S», se felicitó el secretario de Organización de Podemos, Pablo Echenique. «Esto haría más viable una alternativa a Mariano Rajoy».

La conclusión del dirigente podemista habría que cogerla, aún así, con pinzas. El español no es un sistema proporcional puro y habría que ver cómo se traducen los votos a escaños. Además, los hechos le contradicen. En 2015 las fuerzas de izquierda ya sumaron más PP y Ciudadanos y aún así no fueron capaces de llegar a un acuerdo.

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