El PSOE rompe la sociedad «preferente» con Podemos que nunca ha existido

Advierte a Ciudadanos que creerse mejor que los demás y descalificar a todos conduce a la soledad

R. GORRIARÁN

Madrid. Pedro Sánchez anunció el pasado 17 de julio, poco después de recuperar el liderazgo del PSOE, que Podemos era a partir de ese día su «socio preferente». Cinco meses y medio después, los socialistas dieron por rota esa alianza. No hay «ninguna sociedad», en todo caso hay «algún problema», zanjó el secretario de Organización de los socialistas, José Luis Ábalos.

El secretario general del PSOE anunció con trompetas el inicio de una etapa colaborativa con el partido de Pablo Iglesias tras una reunión al más alto nivel en el Congreso entre las dos formaciones. El líder morado, más cauto, avisó unos días después de que lo de «socio preferente» era de la cosecha de Sánchez, no de la suya. Ha tenido razón el secretario general de Podemos y Ábalos expidió ayer el certificado de defunción de una sociedad que no ha existido más allá de las intenciones.

El secretario de Organización socialista hizo, en ausencia del secretario general por vacaciones, el balance del año para su partido. Ábalos marcó distancias con Podemos, censuró el exclusivismo de Ciudadanos y arremetió contra el inmovilismo de Rajoy.

La ruptura de Ada Colau con los socialistas y la exclusión del Gobierno de Barcelona, además del cortejo de Catalunya en Comú y Podemos al independentismo durante la campaña electoral habían enrarecido unas relaciones que nunca han sido buenas a pesar de las palabras de Sánchez. A nadie sorprendió, por tanto, que Ábalos finiquitara un vínculo que «ha traído algún problema», sobre todo en Cataluña, pero también en el resto de España.

Al PSOE no le supone ningún valor añadido, más bien al contrario, la cercanía a Podemos, una formación en declive según todas las encuestas. «No necesitamos formalizar ningún espacio de relación entre partidos», resumió Ábalos.

Tampoco tienen intención los socialistas de explorar un acercamiento a Ciudadanos, al que reprochan que mire por encima del hombro al resto de las formaciones. «Para convivir hay que reconocer, no descalificar, como le gusta hacer a Ciudadanos, y como ninguno te gusta, -auguró-, al final te encuentras en soledad».

El secretario de Organización socialista hizo su balance antes que Rajoy, pero ello no fue impedimento para que endosara a la «inacción» del presidente y a su «incapacidad para gobernar sin mayoría absoluta» la «doble fractura» social y territorial que ha vivido España este año.

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