Sánchez prepara ya su moción de censura contra Rajoy

El líder de la oposición convoca de urgencia a la ejecutiva de su partido para perfilar la decisión tras una larga jornada de silencios y consultas

Paula De las Heras
PAULA DE LAS HERASMadrid

No hubo este jueves durante horas ni un comentario en público sobre la sentencia de la primera etapa del 'caso Gürtel' ni por parte de Pedro Sánchez ni por la de ningún otro miembro de la dirección socialista. El secretario general del PSOE se refugió en la sede de su partido, en la madrileña calle Ferraz, a meditar y «escuchar» las opiniones de los suyos. ¿La gran duda? Presentar o no una moción de censura contra Mariano Rajoy. A última hora de la jornada, la cosa parecía ya hecha. Varios dirigentes territoriales afines al líder socialista expresaron abiertamente en Twitter su opinión favorable a la iniciativa. Aún así, la decisión se perfilará en una reunión extraordinaria de la ejecutiva convocada de urgencia para las 11.00 horas de este viernes.

En el partido son muchos los que creen que, pese a sus muchos riesgos, no queda más remedio que dar el paso tantas veces reclamado por Pablo Iglesias. El jueves a mediodía, a modo de señal, la dirección hizo llegar un breve comunicado en el que sostiene que la resolución judicial -en la que se condena al extesorero del PP Luis Bárcenas a 33 años de cárcel y se multa a la propia formación conservadora como partícipe a título lucrativo en la trama corrupta- «implica políticamente» al jefe del Ejecutivo y tilda de «inaceptable» la respuesta de los populares a la sentencia.

Sánchez lleva casi un año, desde que fue elegido secretario general del PSOE por segunda vez, sometido a la presión de Podemos para intentar tumbar con su ayuda al Gobierno. De hecho, al poco de llegar al cargo, el que es hoy su secretario de Organización, José Luis Ábalos, ya tuvo que defender ante el pleno del Congreso su negativa a respaldar la moción que presentó Iglesias. Pero entonces lo tuvo fácil. Rajoy contaba con el sostén de Ciudadanos y la abstención del PNV. Era imposible que la iniciativa triunfara incluso con su apoyo y, además, darlo le hacía subsidiario de la tercera fuerza de la Cámara y su rival en la izquierda.

A lo largo de los últimos meses, han sido varias las veces que los socialistas han rechazado que fuera momento para una iniciativa de esa naturaleza encabezada por Pedro Sánchez.

Apoyo indeseado

Una de las últimas ocasiones en las que el principal partido de la oposición ahogó las expectativas de una moción se produjo este enero, cuando trascendió que, en el verano de 2017, Esquerra trató de persuadirle para echar juntos a Rajoy antes del 1 de octubre. «Estos no pueden ser aliados nuestros en ningún caso -dijo entonces Ábalos-. Ni confirmamos, ni descartamos la moción de censura esta legislatura, pero, de hacerlo, lo haremos con nuestros propios planteamientos».

Ese vuelve a ser ahora el dilema. Sánchez sólo puede triunfar si Ciudadanos y Podemos se prestan a darle apoyo. De otro modo, el PSOE tendría que hacer descansar la gobernabilidad del país en el partido de Iglesias y los independentistas. Y el propio líder socialista, que en los últimos días ha elevado el tono contra el secesionismo, ya ha dejado claro en sus conversaciones con dirigentes del partido que en ningún caso aceptaría ese escenario.

La idea ahora es trasladar la presión sobre Albert Rivera, como se hizo en Madrid con el escándalo protagonizado por Cristina Cifuentes, y apelar a su apoyo para dar credibilidad a su discurso regenerador.

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