El 'procés' se deja oír en el corazón judicial de Madrid con el apoyo de Podemos

Mas y Homs conversan ayer cerca de la Audiencia Nacional. :: F. a. /efe
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Mas y Homs conversan ayer cerca de la Audiencia Nacional. :: F. a. /efe

Un centenar de cargos del PDeCAT, ERC y el partido de Iglesias arropan a los imputados y marginan a Santi Vila

M. SÁIZ-PARDO

Madrid. Una vez más, los partidos independentistas tomaron la calle, Pero esta vez, la calle no estaba en Barcelona. Estaba en Madrid. Y no era una calle. Era una plaza, la de la Villa de París, el corazón de la judicatura española, en el centro de la capital del país. Una vez más, los estrategas de marketing del 'procés' no dejaron nada a la improvisación y movieron una comitiva de más de un centenar de altos cargos a Madrid para arropar a los imputados en sus declaraciones en la Audiencia Nacional y en el Supremo.

Desde luego el ambiente no era festivo. En la atmósfera se barruntaba desde primera hora de la mañana de ayer que la suerte para Junqueras y los suyos estaba echada. Pero aún así, los cargos del PDeCAT y ERC llegados en el AVE de primera hora de la mañana se desgañitaron. Los gritos en catalán de «no estáis solos» y «libertad» eclipsaron, con mucho, las voces de las dos decenas de personas que se congregaron para increpar a los independentistas.

El cartel de apoyo a los investigados fue de lujo. Mucho más que cuando se juzgó a los responsables de la consulta del 9-N. Ayer no faltaba ni uno de los rostros conocidos del órdago secesionista: Artur Mas, Francesc Homs, Gabriel Rufián, Joan Tardá, Carles Campuzano, Neus Munté, Marta Pascal y David Bonvehí...

Pero hubo más. Al clamor en la calle contra la citación judicial del Govern de Puigdemont y de Forcadell y los suyos se unió buena parte de la plana mayor de Unidos Podemos y sus confluencias. Pablo Echenique, Alberto Garzón, Xavier Domenech o el líder díscolo de la formación morada en Cataluña, Albano Dante Fachín, se mezclaron con la marea de líderes independentistas y unieron sus voces a sus reclamaciones. Ayer no hubo críticas a Dante Fachin por sus acercamientos a las tesis de la CUP o ERC. Casi al contrario.

Los de Pablo Iglesias se mimetizaron con los representantes del PDeCAT y ERC. E igual que ellos aclamaron la entrada de los imputados a los tribunales y guardaron un sonoro silencio a la llegada de Santi Vila, el exconsejero moderado de Puigdemont que se negó a votar la DUI.

Lo de Vila fue de verdadero 'bullying' escolar en versión política, incluido algún insulto por lo bajo lanzado desde el fondo del patio de recreo en el que hoy se convirtió la plaza de la Villa de París. Por no faltar no faltaron ni los columpios, ya que a la comitiva independentista, para evitar confrontaciones, la recluyeron en un parque infantil. También fue marginado en la sala Pau Molins, el abogado de Vila y que en su día lo fue de la infanta Cristina en el 'caso Nóos'.

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