Prisiones castiga a Jordi Sànchez por su intervención en la campaña del 21-D

El exlíder de ANC grabó de manera subrepticia un audio en apoyo a la candidatura de Carles Puigdemont

MELCHOR SÁIZ-PARDO

madrid. Jordi Sànchez vuelve a ser sancionado en la cárcel. La comisión disciplinaria de la prisión de de Soto del Real, en Madrid, ha castigado al número dos de Junts per Catalunya y expresidente de la ANC, Jordi Sànchez, por haber grabado de manera subrepticia unas declaraciones en la pasada campaña electoral del 21 de diciembre en apoyo a la candidatura de Carles Puigdemont.

Instituciones Penitenciarias le ha sancionado con la suspensión durante un mes de las «actividades recreativas» (los llamados 'paseos'). En la práctica, el excandidato a la presidencia verá restringidas sus salidas al patio algo menos de tres horas diarias por las tarde (entre las 16:00 y 19:00 horas).

El exlíder de ANC, a través de una cuenta de Twitter que gestionan desde su entorno, denunció ayer su situación «exagerando» su sanción, según fuentes del Ministerio del Interior. «El castigo por mis palabras en la campaña de 21- D grabadas por teléfono: seis meses de falta de comunicación Nuri Guillaumes (la extesorera de ANC que supuestamente recogió sus declaraciones de manera ilegal); cambio de módulo y un mes 18 horas encerrado en una raquítica celda».

El departamento que dirige Juan Ignacio Zoido se apresuró a matizar las afirmaciones del preso. «Después de la comunicación telefónica que mantuvo durante la campaña electoral se le dio de baja para ese contacto por el mal uso de las comunicaciones telefónicas. Jordi Sànchez recurrió al juez de Vigilancia Penitenciaria y éste desestimó el recurso», apuntaron portavoces de Instituciones Penitenciarias.

«Hace dos meses a Jordi Sànchez se le cambió de módulo y se le trasladó a otro similar. No es algo excepcional en prisión», señalaron estas mismas fuentes, al tiempo que confirmaron que durante un mes, como «era conocido», al preso se le ha «privado de las actividades recreativas» por utilizar su llamada a Guillaumes para grabar su mensaje político.

La matraca y los sellos

Éste no es el primer incidente de Sànchez protagoniza desde que entrara en prisión el pasado 16 de octubre acusado de rebelión y malversación. Tras mantener algunos encontronazos, según él, por los provocadores vítores a España de otros reclusos, también fue abandonado por el preso de confianza que Instituciones Penitenciarias le asignó y que renunció a su función por la «matraca» soberanista del excandidato a la Generalitat.

Hace unas semanas, Instituciones Penitenciarias restringió su correspondencia al conocer que recibía entres su abundantísima correspondencia numerosos sellos, un «artículo prohibido» en el interior de las misivas, al igual que el dinero. El problema era que Sànchez había recibido desde su llegada a Soto más de 10.000 cartas de seguidores y simpatizantes.

El entorno de Sànchez hizo saber a sus seguidores que el preso, con un peculio de cien euros a la semana, no podía responder a todos porque se gastaría su presupuesto solo en sellos. La reacción de sus simpatizantes fue una nueva avalancha de misivas con sellos en su interior.

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