Los presos usarán el 'perdón' de ETA para optar a permisos

Reconocerán el daño causado en un intento de que se les conceda el segundo grado penitenciario

A. SANTOS

La declaración de ETA del pasado viernes en la que la organización terrorista reconoce el «daño causado» y pide «perdón» a una parte de sus víctimas -aquellas a las que considera que no tuvieron «responsabilidad» alguna en el «conflicto»- servirá de modelo para los presos de la banda. La izquierda abertzale está convencida de que los reclusos comenzarán a adaptar las expresiones utilizadas en ese texto en las solicitudes para que Instituciones Penitenciarias les permitan pasar del primer al segundo grado penitenciario. De esta forma se les abriría la puerta para optar a permisos para abandonar la prisión con cierta regularidad.

Según informes del Ministerio del Interior hechos públicos en el Senado, de los 245 internos de la banda en 44 cárceles españolas, 209 se encuentran en primer grado, el régimen penitenciario más estricto. La mitad de esos reclusos según la izquierda abertzale -Instituciones Penitenciarias reduce la cifra a medio centenar- habría comenzado a solicitar cambios de grado. Unas peticiones que han sido rechazadas en primera instancia y que caminan ya por la vía judicial.

Es a partir de ahora cuando los presos, según las fuentes consultadas, van a incluir en sus alegatos expresiones como las empleadas por ETA. La organización hablaba en su comunicado de haber provocado un sufrimiento «desmedido» que «jamás» debió producirse, y causado «mucho dolor, incluidos muchos daños que no tienen solución». «Queremos mostrar respeto a los muertos, los heridos y las víctimas que han causado las acciones de ETA, en la medida que han resultado damnificados por el conflicto. Lo sentimos de veras», explica la banda en su nota de este viernes.

Sin delación

Cada preso deberá adaptar ahora esas palabras a sus propias necesidades y expediente carcelario. Porque las reclamaciones deben ser individuales, sin que todo el colectivo de reclusos pueda seguir un mismo patrón. La izquierda abertzale mantiene, en todo caso, una línea roja que no se puede traspasar: la de la delación de compañeros. Es decir, se cierra la puerta a que, para mejorar su situación en la cárcel, cada recluso pueda esclarecer crímenes sin resolver, una de las principales reclamaciones de las víctimas. Hay más de 300 atentados de los que se desconoce su autoría. Precisamente la imposibilidad de delatar a otro etarra figura implícita en la explicación que la banda añadía a su último comunicado.

En el entorno de Sortu también se está convencido de que la disolución de ETA servirá como argumento para reclamar ante los jueces el cambio de grado de los presos. El propio Gobierno ha reconocido en los últimos años que una vez que la banda desaparezca, se elimina el riesgo de reincidir que pesaba sobre los internos que nunca han roto con la organización terrorista y que defendían su pertenencia a un colectivo.

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