La presidenta autonómica reconoce que aprobó el máster sin ir a clase

Cifuentes, durante su intervención de ayer en la Asamblea. :: efe/
Cifuentes, durante su intervención de ayer en la Asamblea. :: efe

Admite que se matriculó tres meses después de que se iniciase el curso pero sigue sin aportar el trabajo final

M. E. ALONSO MADRID.

Cristina Cifuentes no va a dimitir. Lo reconoció desde la tribuna y lo repitió hasta la saciedad en la rueda de prensa posterior. La presidenta madrileña dio ayer en la Asamblea de Madrid su versión de lo sucedido durante y después del máster que realizó en la Universidad Rey Juan Carlos. Lo hizo tratando de aportar luz sobre algunos de los puntos oscuros que ha publicado en las últimas dos semanas 'eldiario.es' y confirmando algunas de las informaciones.

La líder del PP en la Comunidad de Madrid reconoció que se matriculó tres meses después de iniciarse el curso académico, fuera de plazo, y que no iba a clase, pese a que la modalidad de impartición del curso era presencial, gracias a un 'pacto' que alcanzó con los profesores. «Se adaptaron a mis circunstancias», insistió. A cambio, Cifuentes tuvo que presentar trabajos, acudir a tutorías y otra serie de actividades complementarias que no especificó. «Se ha querido vender como una cosa excepcional pero el tratamiento -justificó- es algo que se hace con cierta frecuencia para aquellos alumnos de posgrado que están trabajando».

En varias ocasiones, la dirigente popular rehusó responder si realizó los exámenes de manera presencial junto al resto de sus compañeros, muchos de los cuales aseguran no haberla visto nunca en el aula. Y volvió a recalcar que llegó a un acuerdo con los profesores para ver «de qué manera» podía cursar el máster y ser evaluada sin asistir al mismo.

Sobre su trabajo de fin de máster, que sigue sin aportar, Cifuentes «no descarta» que «aparezca» aunque no recuerda haberlo guardado. «Sigo abriendo cajas», dijo al respecto, refiriéndose a las numerosas mudanzas que ha realizado en los últimos años y remarcando que ha autorizado a la Universidad Rey Juan Carlos a hacerlo público si aparece, cosa que no ha sucedido hasta el momento.

Apenas 15 minutos

También quiso quitar hierro al hecho de que la defensa de su trabajo se produjese el 2 de julio de 2012, el mismo día que 'la Roja' celebraba en Madrid el título de la Eurocopa y la entonces delegada del Gobierno en la comunidad debía de estar al frente del dispositivo de seguridad. Cifuentes se limitó a decir que este tipo de eventos se seguían desde la Jefatura Superior de Policía y no desde la Delegación, por lo que la apretada agenda no interfería en nada en la defensa de su trabajo, que le llevó, según explicó, un plazo de «entre 10 y 15 minutos». En esta ocasión, la presidenta regional optó por no mostrar el acta del tribunal que la examinó, y que según reveló ayer 'El Confidencial' contendría al menos dos firmas falsificadas. «Si hay algún problema con la documentación, yo como alumna no lo puedo arreglar», zanjó.

Sí volvió a exhibir los mismos documentos que ya distribuyó en el primer día de la polémica sobre su titulación. Su expediente con las notas ya cambiadas y el correo de uno de los profesores que, dos años más tarde, solicitaba la modificación de la misma. Además, Cifuentes añadió una carta actual del docente, dirigida al rector de la Rey Juan Carlos, en la que abunda en esa circunstancia. También correos anónimos de varios profesores solicitando cambios de notas para alumnos de otras titulaciones, con la intención de subrayar que su caso «no es tan raro».

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