El portaaviones 'Príncipe de Asturias' pone rumbo hacia su final

El portaaviones 'Príncipe de Asturias' es remolcado mientras abandona el Arsenal de Ferrol. :: cabalar / efe/
El portaaviones 'Príncipe de Asturias' es remolcado mientras abandona el Arsenal de Ferrol. :: cabalar / efe

El que fuera buque insignia de la Armada será desguazado en un astillero de Turquía, a donde llegará tras 20 días de singladura

J. LUIS ALVAREZ MADRID.

El portaaviones 'Príncipe de Asturias' zarpó ayer de Ferrol rumbo a su destino final, el puerto turco de Aliaga, donde será desguazado. El viaje pone fin a 24 años de vida de un buque que nunca entró en combate, aunque estuvo presente en la primera guerra del Golfo y el conflicto de Bosnia-Herzegovina.

La última maniobra de desatraque del 'Príncipe de Asturias' comenzó pasadas las 8.00 horas en el muelle del Arsenal ferrolano. Allí permanecía olvidado tras ser dado de baja de la flota de guerra en 2013. Cuatro remolcadores empujaron el buque hacia la ría. Allí esperaba el 'Alice One', remolcador de la naviera Ibaizabal que es el encargado de arrastrar al portaaviones. Serán 20 días de singladura hasta llegar a Aliaga, donde el buque será varado en el astillero de la empresa Leyal Deltas que, junto a la española Surus Inversa, se encargarán de su desmantelamiento.

La preparación de este viaje ha sido costosa y lenta debido al tiempo que se tardó en subastar el barco. Tras una primera puja que se declaró desierta, Surus lo adquirió en una segunda por 2,7 millones de euros.

Los problemas no quedaron ahí, dado que para desarmar el 'Príncipe de Asturias' fue necesario contar con el permiso del Pentágono. Como país aliado de la OTAN, EE UU montó en este buque la última tecnología en comunicaciones de inteligencia militar. Se trata de equipos que se manejan desde el CIC -Centro de Información y Combate- del barco, donde se analizan y transmiten datos estratégicos encriptados.

El siguiente paso fue desmontar los sistemas de armamento del buque insignia, desde las contramedidas para defenderse en caso de ataque, hasta la 'santabárbara' donde durante cerca de un cuarto de siglo se almacenó la munición de los aviones y de los helicópteros. También fueron desembarcados los aceites, hidrocarburos y materiales contaminantes. Para ello fue necesario disponer de un certificado medioambiental. Posteriormente, se procedió a asegurar el casco, cerrando todas las escotillas, puertas y ventilaciones, además de fijar los materiales en las cubiertas. Según los estudios previos, el 'Príncipe de Asturias' contiene 8,5 millones de toneladas de metal, de las que 6,1 millones son acero.

Subasta benéfica

A principios de otoño, Surus sacará a subasta en internet los equipos singlares del 'Príncipe de Asturias', desde relojes de la maquinaria a ganchos, transformadores, material de comunicaciones u otros componentes que son muy cotizados por los coleccionistas de materiales militares o marinos. Los beneficios que se esperan recaudar irán a parar a Cáritas Armada y a la Fundación Museo Naval. Las previsión apuntan a que el portaaviones quedará prácticamente desarmado para finales de año.

El 'Príncipe de Asturias' fue botado en 1982 en los astilleros de Bazán, hoy Navantia, de Ferrol. Recibió su bandera de combate en 1989. Diseñado para aviones tipo STOVL -de despegue corto y aterrizaje vertical-, la Armada compró a EE UU el proyecto una vez que el Pentágono decidió no llevarlo a cabo. Contaba con una eslora (largo) de 195,9 metros, una manga (ancho) de 24,3 metros y un peso de 13.400 toneladas.

Dotado de aletas estabilizadoras para garantizar la seguridad en los despegues y aterrizajes, sistemas autónomos de extinción de incendios y cortafuegos, fue considerado como uno de los buques más seguros y modernos del momento. De su estampa, lo más llamativo era la rampa de despegue. En total podía embarcar a 811 personas, 29 aeronaves (17 en el hangar y doce en la zona de estacionamiento de cubierta), entre aviones AV-8 Harrier y AV-8B Harrier II Plus, y helicópteros Sikorsky H-3 Sea King y Augusta Bell AB-212.

El que fuera sustituto del portaeronaves 'Dédalo' fue destino del entonces príncipe Felipe y hoy Rey durante su formación como alférez de la Armada. El portaaviones participó en la primera guerra del Golfo (1991) y del dispositivo de pacificación de la ONU en Bosnia-Herzegovina, Unproford (1994), del que fue buque de mando de la flotilla internacional en el Adriático. En 2012 la crisis económica 'hundió' el buque insignia. El Gobierno decidió darlo de baja por la falta de presupuesto para modernizarlo.

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