«La política de los nacionalistas acabará demoliendo Cataluña»

José María Aznar. :: o. ch.

Rechaza «perder el tiempo» en la reforma de la Constitución si no se logra el consenso para acometerla José María Aznar Presidente entre 1996 y 2004

NURIA VEGA

madrid. Es una reflexión que José María Aznar comparte desde hace años. «Antes de que se rompa España, se rompe Cataluña». Lo advirtió en el año 2012 cuando el independentismo no contaba aún con la base electoral que lo sustenta a día de hoy. Y el expresidente del Gobierno sigue detectando el riesgo de quiebra interna a medida que se desarrolla la hoja de ruta de la Generalitat. «La política de los nacionalistas catalanes, sobre la base de intentar liquidar la democracia y la libertad, -alertó hoy en el foro organizado por Vocento-, va a acabar también demoliendo Cataluña».

Quien administró el país entre 1996 y 2004 no identifica que el conflicto surja de un problema entre españoles y catalanes, sino que apunta como responsables a aquellos que plantean la ruptura. Frente a este diagnóstico, Aznar maneja una receta combinada. Por un lado, sostiene que lo prioritario es reafirmar las reglas de juego y de convivencia. Trasladar a la ciudadanía, en definitiva, la certeza de que no se «consentirá» la vulneración de la legalidad. «Haríamos muy bien -señaló- en ayudar mucho a los catalanes que defienden la libertad, la democracia, la aplicación de la ley, porque por ellos pasa el futuro del país». Y a partir de ahí, emplaza a intentar que «la fractura y los daños sean los menos posibles» en Cataluña.

Coincide por ello con Felipe González en que la solución al desafío está en «hacer política», un reproche velado que en otras ocasiones pareció tener al Gobierno de Mariano Rajoy como destinatario. La vía que Aznar viene sugiriendo en sus intervenciones públicas pasa por articular una alternativa al independentismo en Cataluña. Pero también comparte con el actual Ejecutivo su prevención ante la propuesta de una modificación constitucional.

Pese a confesarse «reformista convencido», Aznar defendió hoy el «gran activo» que es la Carta Magna. «Si no me dice qué quiere reformar ni se dan las condiciones ni existe el consenso para hacerlo, no perdamos el tiempo, dediquémonos a otras cosas», abogó el expresidente, crítico en atascarse en debates de una «magnitud ridícula».

En el contexto general, cree que hay asuntos como las pensiones, Europa o la revolución digital que deben abordarse como retos y reivindica el papel de los expresidentes del Gobierno. «Seamos un jarrón de Hong Kong o de Shanghai -le hizo un guiño al «jarrón chino» del que siempre habla González- tenemos que buscar puntos de encuentro».

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