La amenaza de una tercera moción planea sobre el debate

Pablo Iglesias./Efe
Pablo Iglesias. / Efe

Si fracasa Sánchez, la formación morada ya ha anunciado que registrará una nueva iniciativa para derribar a Rajoy y convocar elecciones de inmediato

Ander Azpiroz
ANDER AZPIROZMadrid

Hasta esta legislatura solo se habían dado dos mociones de censura desde la reinstauración de la democracia. En la presente, ya se han debatido dos iniciativas de este tipo y de fracasar este viernes la de Pedro Sánchez ya hay anunciada una tercera.

La idea del líder socialista es la de gobernar un periodo de tiempo para revocar algunas de las medidas más polémicas del PP, como la reforma laboral, la de las pensiones o la ley mordaza. Estos planes son los que impiden el apoyo de Ciudadanos. Los de Albert Rivera, con los ojos puestos en unas encuestas que les dan como primera fuerza nacional, quieren poner las urnas cuanto antes. Los liberales ven más cerca que nunca colocar a su líder en la Moncloa y por eso no les interesa un intervalo de poder socialista en el que Sánchez pudiera remontar en las encuestas.

Pero Ciudadanos se enfrenta a un grave problema. Le faltan tres diputados para alcanzar los 35 que se requieren para registrar una moción de censura. Y nadie se los quiere prestar.

Aquí es donde entra en juego Podemos. Los morados han quedado en un segundo plano. La estrella de la moción es Pedro Sánchez, con quien Pablo Iglesias se disputa el liderazgo de la izquierda. El secretario general podemista ha maniobrado en todos los sentidos a lo largo de la última semana para cobrar protagonismo. Y una de sus jugadas ha sido hacer suya la propuesta de Rivera de convocar elecciones a la mayor premura. A diferencia de Ciudadanos, a Podemos le sobra con sus 67 representantes en la Cámara baja para presentar una moción de censura, como ya hicieron en junio del año pasado.

Iglesias esperará primero al resultado de este viernes. Si Rajoy se mantiene en la Presidencia, dará el paso. El líder podemista incluso está dispuesto a negociar con Rivera para sumar sus 32 diputados a la estrategia. También renuncia a encabezar el la moción, algo que su archienemigo Rivera jamás aceptaría. Entre ambas formaciones buscarían un candidato independiente que pilotase el Ejecutivo hasta que el Congreso designase un nuevo presidente tras las nuevas generales.

Ninguna estrategia por perfecta que sea sobrevive indemne al primer contacto con el enemigo, y la de Podemos tiene muchos. El primer obstáculo sería recabar el indispensable apoyo del PSOE. No sería un trago fácil para unos socialistas recién derrotados. Otra de las amenazas está en el resultado de las elecciones. Si no diesen una mayoría clara el candidato independiente aupado al poder en la moción de censura podría permanecer durante meses al frente del país.

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