Podemos abre las primarias en Madrid que consolidarán a Errejón

Las únicas incógnitas están en el grado de participación y el orden final de la lista que encabezará el exnúmero dos del partido

ANDER AZPIROZ MADRID.

Las primarias de Podemos en la Comunidad de Madrid para elegir la lista que concurrirá a las elecciones autonómicas comenzaron ayer con las únicas incógnitas del nivel que alcanzará la participación, el porcentaje por el que se impondrá la candidatura que lidera Íñigo Errejón y el orden de los nombres que seguirán al cabeza de lista en la papeleta.

El exnúmero dos de Podemos solo tiene un rival para encabezar la candidatura, Emilio García-Palacios, quien como currículo presenta varios trabajos vinculados con la ONCE y se declara militante del anarcosindicalismo. La elección de Errejón se da por descontada y por goleada.

Más problemas podrían darse en la confección de la candidatura. No tanto porque ninguna de las dos listas que se enfrentan a la del exsecretario político tengan posibilidad de colar algún nombre, sino porque las bases podrían modificar con sus votos el orden que pactaron 'pablistas' y 'errejonistas' tras una pugna interna que obligó a Pablo Iglesias a intervenir para poner paz.

El acuerdo consistió en que Errejón eligió un 60% de los nombres mientras que el 40% restante quedó en manos del secretario general madrileño, Ramón Espinar. Aunque el exnúmero dos de Podemos colocó a sus afines en los primeros puestos, la lista finalmente se elaborará en base a los nombres más votados por la militancia. Con esta fórmula los 'pablistas' podrían mejorar aún sus posiciones y asegurarse el control del grupo parlamentario que surja de las elecciones de mayo del año que viene. Un escenario que podría ser el preludio de nuevos enfrentamientos con Errejón.

Las primarias en Madrid se celebrarán sin los anticapitalistas, la tercera gran familia morada. El sector más a la izquierda de Podemos se ha mostrado muy crítico con la alianza de 'pablistas' y 'errejonistas', a los que ha llegado a acusar de repartirse sillones. Los anticapitalistas podrían aún sumarse en el futuro a la lista para no quedarse sin representación en la Cámara autonómica. No obstante, también podrían optar por la vía contraria e impulsar una candidatura al margen de Podemos.

Otro reto al que deberá enfrentarse Errejón será la integración de las confluencias, especialmente la de Izquierda Unida. La formación que lidera Alberto Garzón quiere la máxima representación. A ello se suman las diferencias entre el líder de IU y el exnúmero dos de Podemos, defensor de posiciones pragmáticas que incluyen una alianza con el PSOE. Un entendimiento que el sábado dio por sentado que se producirá si la aritmética lo permite.

Confianza en la victoria

En Podemos todas las esperanzas por hacerse con un Gobierno autonómico pasan por la Comunidad de Madrid. Está al alcance de la mano, se sostiene en la formación, si no se cometen errores hasta los comicios. Errejón demostró su pericia como jefe de campaña en las europeas de 2014 y las generales de diciembre de 2015. Sin embargo, en el partido sus críticos le culpan del millón de votos que se dejó por el camino Unidos Podemos en junio de 2016.

A esto se suma que aún falte un año para las autonómicas, un largo periodo en el que pueden volver a aflorar las peleas intestinas en Podemos. Se supone que la Asamblea de Vistalegre II debería haber frenado la guerra entre 'pablistas' y 'errejonistas', pero está latente y ha resurgido a las primeras de cambio en cuanto Errejón ha retornado a la primera línea política.

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