Un plan de Bescansa para derrocar a Iglesias desata un terremoto en Podemos

Bescansa, Errejón e Iglesias, durante la noche electoral del 20 de diciembre de 2015. /  GERARD JULIEN / AFP
Bescansa, Errejón e Iglesias, durante la noche electoral del 20 de diciembre de 2015. / GERARD JULIEN / AFP

La cofundadora del partido filtra por error en Telegram un documento en el que ofrece un pacto a Errejón para desbancar al secretario general

ANDER AZPIROZ MADRID.

Carolina Bescansa, cofundadora de Podemos caída en desgracia tras la Asamblea de Vistalegre II, provocó ayer un terremoto interno al publicar en la aplicación de mensajería de móvil Telegram un borrador sobre un posible pacto con Íñigo Errejón para derrocar a Pablo Iglesias.

Aunque por error, según confirmó después, Bescansa destapó un plan en toda regla para que Errejón se hiciese cargo del partido en la Comunidad de Madrid a cambio de que ella concurra a las autonómicas del año que viene como la número dos de su lista y fuese la vicepresidenta en caso de poder formar gobierno. Más adelante, la propia Bescansa se postularía como secretaria general nacional y candidata a la Presidencia del Gobierno, siempre con el apoyo de Errejón. Al cierre de esta edición la dirección de Podemos había evitado valorar el asunto más allá de considerarlo de «máxima gravedad», según informó Europa Press.

Bescansa se vio obligada a comparecer de urgencia ante el revuelo creado tras su descuido. Lo hizo para echar balones fuera y responsabilizar a su equipo de elaborar un documento que estaba aún pendiente de revisar. «Esos contenidos no han sido aprobados ni por mí ni por Íñigo», afirmó antes de añadir que «ni siquiera se trata de un borrador» y destacar que no se lo había presentado aún a Errejón, al que se esforzó por exhimir de cualquier responsabilidad. La diputada, que reconoció su posición crítica con la dirección, insistió en que el debate sobre el liderazgo de Iglesias está en estos momentos fuera de lugar. Poco después, el ex secretario político confirmó haber ofrecido a Bescansa ir de número dos en la Comunidad de Madrid. No obstante, rechazó que el ofrecimiento fuera más allá, confirmó que desconocía el borrador hasta que se filtró por un descuido de la cofundadora y zanjó que no comparte en absoluto lo que se propone en él. De hecho, definió el texto como «inaceptable», «delirante» y «extremadamente grave».

Queda la duda de si Errejón mantendrá ahora la oferta a Bescansa de ir de la mano en las autonómicas. Y si lo hace, la siguiente incógnita a resolver será si los pablistas aceptan que así sea. Se sabrá como muy tarde el viernes a las 23.59 horas, cuando se cierra el plazo para registrar las candidaturas a las primarias. Antes de que se conociese el borrador, el sector afín al ex secretario político y los oficialistas negociaban contrarreloj para presentar una lista conjunta.

Democracia interna

El documento destapado no escatima críticas hacia el líder de Podemos y su círculo más cercano, a los que se acusa de haber liquidado la participación interna. «Ambas fuerzas -la de Bescansa y la de Errejón- se comprometerían a recuperar una cultura organizativa dentro de Podemos basada en la confianza, la cooperación el respeto a la organicidad interna, la descentralización, la democracia interna, la empatía, la integración de minorías y la apertura hacia las bases más cualificadas de la sociedad civil», señala el documento en una clara alusión al modo personalista que los críticos achacan a Iglesias.

En el borrador no figura el nombre del líder de Podemos, pero sí el del secretario general en Madrid, Ramón Espinar. Al también portavoz en el Senado se le veta expresamente en las listas para las elecciones autonómicas por representar «la deriva política» del partido. En este punto Bescansa no se retractó. «Creo que Ramón representa una forma de entender Podemos que es diferente a la que yo represento. Lo más honesto es que esos proyectos compitan», justificó.

Choque de trenes

Vistalegre II fue el punto de ruptura definitivo entre los cofundadores del partido. Iglesias y Errejón se enfrentaron abiertamente por el control del partido. Bescansa se alineó en un principio con el secretario general, pero después le dio la espalda para formar una corriente propia, aunque rechazó presentarse al proceso de primarias. Iglesias no ha perdonado desde entonces la traición de quien era una de sus más valiosas colaboradoras. De secretaria general del grupo parlamentaria paso a ser una diputada rasa sin apenas responsabilidades. También se cayó de la dirección de Podemos, donde ejerció como la gurú sociológica que leía las encuestas y se encargó de elaborar el programa con el que la formación se presentó a las dos últimas elecciones generales.

Errejón también se distanció de Bescansa, aunque la oferta para que fuese su número dos evidencia que estaba dispuesto a un nuevo acercamiento para confeccionar una lista lo más plural posible con la que asaltar la Comunidad de Madrid.

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