«No piensas que te puede pasar pero todos somos posibles víctimas»

Turistas pasean ante la presencia de los Mossos d'Esquadra en el paseo marítimo de Cambrils. :: reuters
Turistas pasean ante la presencia de los Mossos d'Esquadra en el paseo marítimo de Cambrils. :: reuters

Decenas de riojanos vivieron en primera persona el atentado terrorista de Cambrils

MARÍA FÉLEZ

la rioja. Ves por la televisión los atentados de París, Londres, Berlín, Kabul... pero nunca piensas que pueda pasarte cerca. Crees que nunca te vas a ver en una situación similar hasta que te toca. Cambrils, junto a Salou, son dos localidades catalanas de las que decenas de riojanos disfrutan en la época veraniega. Muchos son los que pasean a diario por sus paseos marítimos, se bañan en sus playas o toman un refresco en sus terrazas. El ambiente familiar de Cambrils, con mucha más tranquilidad que Salou, hace que muchos se hospeden en uno u otro sitio, pasen las noches en esta pequeña localidad pesquera que en verano se convierte en un ir y venir de turistas. En la noche del jueves también era así. Era un día normal de playa que se convirtió en una pesadilla al final de la noche para muchos riojanos que disfrutaban allí de sus vacaciones.

Vanessa Matute vivió una de las peores noches de su vida. Ella, junto a un grupo de doce rinconeros, decidieron pasar la noche en Cambrils a pesar de estar alojados en Salou. Estuvieron primero en el apartamento de unos amigos y luego decidieron salir a cenar a un restaurante. «Salimos a cenar y luego nos quedamos por la zona a tomarnos un helado con los críos en una de las heladerías de la zona», comenta Vanessa, aún aterrada por lo que tuvieron que vivir. La zona del paseo marítimo estaba llena de Mossos d'Esquadra pero les pareció normal teniendo en cuenta el atentado de la tarde de Barcelona.

«Estábamos sentados justo en el lugar donde cinco minutos después fue el tiroteo», recuerda. «Nos fuimos de allí porque encontramos sitio en una terraza», comenta. Aún así estaban lo suficientemente cerca para oír los disparos y ver cómo la gente salía aterrorizada de la zona. No sabían qué pasaba pero intuían que era algo grave. Luego se enterarían de todo lo que iba pasando a través de las redes sociales y de muchos mensajes que les llegaban a sus móviles para buscar la confirmación de que se encontraban bien.

LAS FRASES Vanessa Rincón de Soto «Estábamos sentados justo en el lugar donde cinco minutos después fue el tiroteo» Bárbara Alfaro «El cuerpo de un terrorista estaba al lado del paso de cebra que cruzo todos los días para ir a la playa» Loli Calahorra «La gente está muy preocupada por lo que podía haber pasado y todo el mundo habla de lo mismo» Mari Paz Logroño «A eso de las ocho el paseo estaba abarrotado de gente; hubiese sido una auténtica locura» Gustavo Villamediana «Ya incluso desde el miércoles había más presencia policial de lo habitual por toda la zona» Magdalena Logroño «Piensas que tan solo una hora antes estabas allí mismo y se te ponen los pelos de punta»

Con esa incertidumbre, ellos también echaron a correr. «Recuerdo que algunos de los más pequeños se nos caían por la calle porque era todo un caos», comenta Vanessa. «Desde un restaurante nos dijeron que nos metiésemos dentro del local, que allí estábamos seguros», sigue relatando.

Allí estuvieron hasta que a las cuatro de la mañana los agentes de los Mossos les avisaron de que ya podían salir. «No hay dinero para agradecer al señor del restaurante cómo nos trató durante esas horas a todos los turistas que estábamos en la zona confinados», comenta Vanessa. Ya han pensado en mandarle unas cajas de vino y de peras de Rincón de Soto.

Fueron horas de mucha tensión. «Los pequeños estaban muy asustados y hubo gente que sufrió ataques de pánico», comenta. Allí coincidieron con una pareja francesa. «A ellos ya les había tocado estar muy cerca del atentado de París. No se podían creer haber estado en dos atentados tan parecidos en poco más de un año», comenta que les dijeron.

A las ocho de la mañana pudieron salir de Cambrils y llegar a su apartamento en Salou. Aunque las vacaciones debían durar hasta el domingo, hicieron las maletas y se pusieron en viaje hacia Rincón de Soto. «Ya no íbamos a disfrutar las vacaciones porque va a tardar de salir el susto del cuerpo. Nunca piensas que te va a pasar a ti, pero al final todos somos víctimas potenciales», finaliza.

No solo ella vivió lo ocurrido la pasada madrugada en Cambrils. Bárbara Navarro se encontraba en la cama cuando se despertó al escuchar lo que en un principio creyó que serían unos petardos. Acababan de abatir a tiros al último terrorista a escasos metros del apartamento en Cambrils en el que veranea todos los años. «Nos despertamos y vimos a muchos policías en la calle. No dejaban ni asomarse a las ventanas, por lo que nos enteramos de lo que pasaba por las noticias», relataba ayer esta alfareña, impresionada con las imágenes que había presenciado de madrugada. «Era de película», decía al explicar cómo llegaron los artificieros. «Paró una furgoneta y sacaron el robot para desactivar bombas», añadía a su testimonio. Desde la ventana de la cocina de su apartamento, en primera línea de playa, se podía ver el cuerpo del terrorista abatido por la Policía. Una escena estremecedora, y más cuando «estaba al lado del paso de cebra que utilizo todos los días para ir a la playa».

Ayer algunos de sus vecinos decidieron hacer las maletas y suspender las vacaciones. Ella y su familia se quedaron e intentaron normalizar la situación, aunque resultaba complicado. «El paseo marítimo está lleno de periodistas y todos los agentes de seguridad llevan puestos chalecos antibalas», describía a este periódico a primera hora de la mañana.

Loli Muro se encontraba en Salou cuando comenzaron a llegarle mensajes vía Whatsapp. «Nos llamó una amiga que estaba en Cambrils a ver si estábamos bien y por eso nos enteramos de lo que estaba pasando» recordaba ayer desde la playa de los Capellanes. «A mediodía han comenzado a llenarse las playas pero a primera hora, cuando salgo a pasear por el paseo marítimo, no había nadie en la calle», comentaba. «La gente está muy preocupada por lo que podía haber pasado y todo el mundo habla de lo mismo», comenta.

También allí estaba Luis Martínez Portillo, alcalde de Calahorra que disfrutaba del final de unas vacaciones que tenían que haber terminado ayer por la tarde. El regidor calagurritano adelantó unas horas su regreso para estar en los cinco minutos de silencio que se celebraron en la ciudad.

A Mari Paz le tocó el segundo atentado mucho más cerca. Se encontraba en el mismo Cambrils, no muy lejos del lugar donde se abatió a los terroristas. «Habíamos estado toda la tarde por allí haciendo unas compras con las niñas», recuerda. Por la tarde ella había mandado un mensaje a una amiga de Barcelona para comprobar que estaba bien y, a eso de las dos de la mañana, le llegó el mensaje de vuelta. «En ese momento, ya en el hotel nos enteramos de lo que estaba pasando», comenta pensando en lo que podía haber sido una tragedia de ocurrir unas horas antes. «A eso de las ocho de la tarde el paseo estaba abarrotado de gente, hubiese sido una auténtica locura». En el hotel en el que se hospeda no se hablaba ayer de otra cosa. «Los chavales más jóvenes que estaban por el paseo saltaron a la arena de la playa cuando vieron cómo disparaban a los terroristas», cuenta. Cambrils se ha levantado hoy con una mezcla entre la resignación y la tranquilidad contenida. «La gente está intentado hacer vida normal pero es un poco complicado», finaliza.

Gustavo, de Villamediana, veranea a pocos kilómetros de Cambrils, en La Pineda, y reconoce que «se nota cierto temor». De hecho, el jueves se había suspendido una actuación sobre las ocho de la tarde en el paseo («supongo que por el tema de la aglomeración de gente»). «Ya incluso desde el miércoles había más presencia policial de lo habitual por toda la zona». Admite que está «con el miedo metido en el cuerpo», aunque conforme pasan las horas la rutina vacacional hace que se olvide un poco el susto.

Magdalena está veraneando entre Salou y Cambrils. Ella también se sorprendió al ver tanta presencia policial por la tarde pero le pareció que era un incremento de controles por haberse perpetrado un atentado a tan pocos kilómetros hacía unas horas. «No te puedes imaginar que pueda pasar algo así aquí», dice.

Ella acababa de llegar a su hotel. Habían estado toda la noche por la zona en la que tuvo lugar el atentado. «Piensas que tan sólo una hora antes estabas allí mismo y se te ponen los pelos de punta», explica. Su alojamiento está a unos kilómetros de la zona y allí reinaba la tranquilidad. «Acababan de terminar los especiales del atentado de Barcelona cuando empezamos a leer por Twitter que algo pasaba en Cambrils, ninguna televisión decía nada pero pudimos informarnos por la cuenta de Twitter de los Mossos que estuvo dando información puntual de todo lo que iba pasando en varios idiomas», recuerda. Hoy Cambrils está más vacío que en otras ocasiones. «Suponemos que habrá gente que habrá cancelado porque para ser viernes no hay tanta gente como otras veces», asegura.

Todos vivieron horas de temor e incertidumbre; todos intentan hoy rehacer su vida cotidiana.

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