EL PERIODISMO DE LO IMPOSIBLE

DIEGO CARCEDO

También el periodismo puede convertirse en el arte de afrontar con éxito lo imposible. Y precisamente con la política por medio. Lo acaba de demostrar Vocento sentando en un mismo círculo de debate a Felipe González, José María Aznar y José Luís Rodríguez Zapatero -los tres ex presidentes vivos de la democracia-, para celebrar el cuarenta aniversario de las primeras elecciones y, en feliz coincidencia, el décimoquinto de la creación del grupo de medios que cada día informa de la actualidad al mayor número de españoles.

Santiago Bergareche, el presidente de Vocento, introdujo el debate recordando a los fallecidos Adolfo Suárez y Leopoldo Calvo Sotelo, y resaltando el periodo democrático que los cinco lograron consolidar.

Era la primera vez que quienes durante décadas se mostraron rivales irreconciliables se sentaban juntos a hablar abiertamente del pasado político que desde el Gobierno o la oposición compartieron, del presente que inquieta por igual a los tres, particularmente el secesionismo catalán , y del futuro global que les preocupa, como la situación en Cataluña, y del complejo futuro cuyas influencias sociales es necesario prever, empezando por la evolución que están imponiendo las nuevas tecnologías y acabando por la pesadilla en que empieza a convertirse el cambio climático.

Sería exagerado decir que el encuentro entre los tres líderes es un hecho histórico pero sí se puede calificar de insólito después de tantos años de apenas comunicarse a través de sus discrepancias. La conversación, moderada por los directores de ABC y Las Provincias, Bieito Rubido y Julián Quirós, enseguida puso de manifiesto que las situaciones no se contemplan igual dentro que fuera de la actividad política y que analizar el pasado desde cierta perspectiva vuelve más coincidentes las opiniones que a través de los acaloramientos de las campañas electorales y las discrepancias en el ejercicio del poder.

Fue una conversación distendida, que los moderadores encarrilaron dejando hablar abiertamente a los tres expresidentes y en el transcurso de la cual fueron muchas más las coincidencias de criterio que las discrepancias. Cada uno destacó el principal activo de su etapa, González la entrada en la CEE -hoy UE-, Aznar la incorporación al euro, y Zapatero el final del terrorismo etarra. Pero ninguno se vanaglorió de sus éxitos.

El análisis sobre el problema catalán era esperado con especial ansiedad por los asistentes que llenaban la sala y los tres políticos lo abordaron con los mismos argumentos: la unidad de España no admite discusión, lo mismo que el respeto que la Constitución de todos requiere.

Felipe González sostuvo que no se debe tener miedo a afrontar algunos cambios de artículos que se han quedado desfasados y fue muy claro defendiendo que si se incumple, se actúe como sus propios principios contempla, incluida si fuese necesario aplicando el Artículo 155. Aznar se mostró más comedido sobre este punto pero aseguró que en un noventa y cinco por ciento coincidía con Felipe González. Quizás era la primera vez que los tres expresidentes lo hacían. Su receta compartida, Aznar la recogió de Churchill, es hablar.

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