El PDeCAT se suma a la petición de ERC para que Puigdemont ceda el paso

Marta Pascal y el diputado Ferrán Bel, durante una reunión del Consejo Nacional del PDeCAT . :: Enric Fontcuberta / EFE/
Marta Pascal y el diputado Ferrán Bel, durante una reunión del Consejo Nacional del PDeCAT . :: Enric Fontcuberta / EFE

El expresident se pone en contacto con Roger Torrent para tratar de romper el bloqueo de la investidura

CRISTIAN REINO BARCELONA.

Carles Puigdemont tiene cada vez menos apoyos dentro del mundo independentista. La pugna abierta por la investidura ya no se reduce solo a una batalla entre Junts per Catalunya y Esquerra, que no se ponen de acuerdo sobre el papel que debe jugar el expresidente en el futuro Gobierno catalán, sino que la batalla también se libra entre el mismo Puigdemont y su guardia pretoriana contra su propio partido, el PDeCAT, que ayer marcó distancias con la línea oficial de Junts per Catalunya.

Lo hizo la coordinadora general de la formación nacionalista, Marta Pascal, que lleva las riendas del partido tras la salida de Artur Mas. Pascal afirmó en 'La Vanguardia' que Cataluña necesita un Gobierno «estable dentro de la legalidad». Aunque las declaraciones de Pascal no pueden desvincularse del hecho de que la semana que viene comparecerá como investigada ante el juez del Supremo que instruye la causa contra el 1-O, cayeron como una bomba en el entorno de Puigdemont porque el expresidente no puede garantizar ni un Gobierno estable, porque su investidura sería impugnada y suspendida, ni tampoco uno que esté dentro de la legalidad, porque el Constitucional ya ha advertido de que no permitirá una elección no presencial.

El mensaje de Pascal, por tanto, era muy claro en la línea de pedirle que ceda el paso y proponga un candidato alternativo, como le reclama Esquerra Republicana casi desde la misma noche electoral del 21 de diciembre. La posición de los herederos de Convergència no es nueva, ya que cuando Roger Torrent frenó el pasado 30 de enero la investidura a distancia de Puigdemont, fuentes nacionalistas aplaudieron la iniciativa del presidente de la Cámara catalana. Pero hasta ahora, esta posición no era pública.

Elsa Artadi, portavoz de Junts per Catalunya, candidatura en la que está incluido el PDeCAT, aunque el peso del partido es cada vez menor, salió en tromba contra las palabras de Marta Pascal y respondió que es Puigdemont quien debe liderar el Ejecutivo catalán. «Un Gobierno estable lo desea y defiende todo el mundo», apuntó. Pero recordó a su antigua compañera de partido (Artadi rompió con el carné poco antes de sumarse al proyecto de Puigdemont) que si la situación catalana no es estable es por culpa del Gobierno «antidemocrático» de Mariano Rajoy.

En las filas de Junts per Catalunya la presión va a más, son conscientes de que están bloqueando la investidura, pero también avisan que nadie espere una renuncia de su jefe de filas, que se propone pilotar la Generalitat desde Bruselas esté o no investido por el Parlamento catalán.

Presión

Al pulso contra el expresident podría unirse incluso la CUP, que mañana celebra consejo político y que ya trabaja en escenarios en los que Puigdemont debería renunciar a la «presidencia formal». De hecho, fueron los propios anticapitalistas los que filtraron el documento de Junts per Catalunya en el que los neoconvergentes abrían la puerta a que el dirigente huido a Bruselas no pudiera ser investido en la Cámara catalana, lo que les obligaría a elegir a otro candidato.

El movimiento de Pascal, que apoyó el republicano Joan Tardá, que insistió en la necesidad de un Gobierno «efectivo» que ponga fin al 155, aísla aún más a Puigdemont, abre una grieta en Junts per Catalunya (ya hay quien apunta que el embrollo catalán solo se resolverá cuando la lista de Puigdemont se rompa) y aumenta la presión sobre el expresidente, apoyado por su núcleo duro de irreductibles.

El PDeCAT, mientras, trata de salir del ostracismo al que le ha sometido el candidato a la investidura e intenta ganar peso en las negociaciones, donde su voz estaba hasta la fecha casi ausente. Tanto Esquerra como la antigua Convergència son partidarios de posiciones más realistas, mientras que el entorno de Puigdemont apuesta por forzar la legalidad para conseguir la presidencia. Fuentes nacionalistas apuntan que las conversaciones con Esquerra se han retomado, después de días de fuertes reproches mutuos.

Puigdemont y Torrent han tomado el mando estos días a pesar de los desencuentros. El martes pasado mantuvieron un contacto telefónico para buscar una salida al bloqueo porque la presión también la siente Torrent. La líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas, le advirtió ayer de que si no inicia antes del martes próximo una ronda de contactos para proponer otro candidato, propondrá un pleno en el que buscarán formulas para desbloquear la investidura y poner el reloj en marcha.

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