El PDeCAT cierra filas con Puigdemont tras las últimas disputas internas

El presidente de la Generalitat alerta de que el Estado está dispuesto a «todo» para frenar el referéndum del 1-O

C. REINO

barcelona. Después de una semana muy complicada, saldada con la primera crisis de gobierno en los 18 meses que lleva Carles Puigdemont al frente de la Generalitat, el PDeCAT cerró ayer filas con el jefe del Ejecutivo catalán y con su plan para celebrar un referéndum sobre la independencia de Cataluña sin la autorización ni de Madrid ni de Bruselas.

La formación heredera de la antigua Convergència hizo piña con Puigdemont, que esta semana ha protagonizado su primer acto de autoridad destituyendo al consejero Jordi Baiget, lo que fue criticado abiertamente por Francesc Homs y Mercè Conesa durante sus intervenciones. Dos hechos que dejaron al descubierto la existencia de sendas corrientes en el PDeCAT: los que tienen dudas y no acaban de ver cómo acabará el proceso y los que están con el presidente de la Generalitat, haga lo que haga y diga lo que diga, porque el proceso ha entrado en su fase decisiva y no permite discrepancias.

En su primer aniversario, la formación que preside Artur Mas quiso lanzar un mensaje de unidad, justo lo que no ha conseguido hacer a lo largo de esta semana, y además se puso al servicio del jefe del Ejecutivo autonómico, de cara a la recta final hacia el 1-O. «Este partido está al 100% comprometido con el proceso político que está viviendo Cataluña», dijo la coordinadora general del PDeCAT, Marta Pasca.

En un momento en que se han abierto fugas de agua internas, el presidente de la Generalitat apeló al discurso del miedo para movilizar a los suyos y cerrar filas. «El Estado está dispuesto a todo para evitar el referéndum», aseguró.

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