PDeCAT y ERC asumen el fracaso de la DUI y se presentarán a las elecciones del 21-D

La coordinadora del PDeCAT, Marta Pascal, atiende a los medios tras la reunión de ayer de la dirección del partido. :: Alejandro García / efe/
La coordinadora del PDeCAT, Marta Pascal, atiende a los medios tras la reunión de ayer de la dirección del partido. :: Alejandro García / efe

Los independentistas buscan fórmulas para concurrir juntos y ambos califican los comicios como una «oportunidad»

CRISTIAN REINO BARCELONA.

El PDeCAT y Esquerra dieron ayer un golpe definitivo al proceso secesionista y reconocieron por la vía de los hechos que Cataluña sigue siendo una comunidad autónoma. Tres días después de que la Cámara catalana proclamara la república independiente, las dos fuerzas secesionistas avalaron la convocatoria de elecciones anunciada por Mariano Rajoy en virtud de la aplicación del artículo 155 de la Constitución. Asumirlos comicios supone admitir el fracaso de la proclamación de la república, implica dar por destituido el Gobierno y reconoce de manera implícita la legitimidad de Rajoy para aplicar el 155 y destituir el Ejecutivo y disolver la Cámara catalana. Un mal trago para la militancia secesionista, que el viernes celebró por todo lo alto la declaración unilateral de independencia.

En principio, el PDeCAT y Esquerra buscarán fórmulas para concurrir juntos, como en el 27-S de 2015, en que se presentaron en coalición bajo la etiqueta de Junts pel Sí, aunque en esta ocasión quizá sea más complicado el acuerdo.

No solo por lo que se llegaron a decir en público y en privado el jueves pasado, cuando Carles Puigdemont sopesaba convocar elecciones. Fuentes del PDeCAT reconocieron ayer que si en 2015 ya fue difícil alcanzar una alianza, en esta ocasión el acuerdo es más complicado porque además la correlación de fuerzas ha dado un vuelco y quien lidera las encuestas casi doblando en número de escaños a su adversario soberanista es Esquerra. En cualquier caso, sobre la mesa existe una propuesta de armar un Junts pel Sí II, en el que Jordi Cuixart y Jordi Sánchez, desde prisión, podrían ser los cabezas de cartel.

«Hemos decidido que nos presentaremos a las elecciones», afirmó la coordinadora general de la formación neoconvergente, Marta Pascal. «Señor Rajoy, nos veremos en las urnas. No tenemos miedo a las elecciones», dijo. El PDeCAT, que aclaró que Puigdemont también avala la convocatoria de elecciones de Rajoy, plantea los comicios como una oportunidad para «defender las instituciones catalanas y el autogobierno contra un 155 miserable». La formación heredera de Convergència se pone en marcha con muchas incógnitas por resolver. Por un lado, el candidato y por otro el programa.

Artur Mas se autoeliminó ayer mismo. Fuentes de la antigua Convergència descartaron además a Puigdemont. En consecuencia, las opciones se reducen a Josep Rull, en el caso de que la apuesta sea un independentista radical, o Santi Vila o Mercé Conesa, si el partido opta por una candidatura más moderada, lo que en su día el miembro de la ejecutiva David Bonheví calificó como el presidenciable «autonomista». Neus Munté, que dimitió en julio como consejera de la Presidencia por sus dudas respecto al proceso, podría ser la vía intermedia.

Sin problemas

Esquerra, en cambio, no tiene los problemas que rodean al PDeCAT. Oriol Junqueras lleva meses preparando su asalto a la Presidencia de la Generalitat. Las encuestas avalan su candidatura. El último sondeo publicado por El Periódico de Cataluña concedía 43-44 escaños a los republicanos por 18-19 a los exconvergentes. En la actualidad, ambos partidos suman 62 y necesitan los 10 de la CUP para llegar a la mayoría absoluta.

Está por ver cómo afectarán la DUI y el 155 entre el electorado catalán. «No desaprovecharemos ninguna oportunidad para defender la República», afirmaron en Esquerra, a pesar de que calificaron el 155 como un golpe de Estado y señalaron que la república es el «poder legítimo» en Cataluña. Los republicanos confirmaron que estarán «presentes» en los comicios del 21 de diciembre, pero sin precisar si se presentarán como marca o no. «Encontraremos la manera de estar allí», afirmó Sergi Sabriá, portavoz de la formación. Esquerra reconoce que la república nació «frágil» y admite que el independentismo «no tiene la fuerza para imponerla», planteará por tanto las elecciones como una oportunidad para «consolidar» esa proclamación de la república.

«Encontraremos la mejor fórmula para que el soberanismo saque una mayoría absoluta», según el PDeCAT. «Buscaremos la unidad de acción», señalaron los republicanos. Unas frases henchidas de fervor, a pesar de que Esquerra amenazó el jueves pasado con abandonar el Gobierno si Puigdemont convocaba elecciones. Desde las filas republicanas cargaron toda la presión sobre el presidente de la Generalitat, al que lo más amable que dijeron fue «traidor». Los exconvergentes siempre han desconfiado de Junqueras. Casualidades o no, los únicos consejeros que ayer acudieron a sus despachos fueron Rull y Junqueras.

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