El Parlamento de Cataluña entra en un limbo legal

Imagen de la Presidencia del Parlamento de Cataluña vacía. :: quique garcía / EFE/
Imagen de la Presidencia del Parlamento de Cataluña vacía. :: quique garcía / EFE

El reglamento y la ley de Presidencia no prevén qué hacer en el supuesto de que no se celebre el debate de investidura

RAMÓN GORRIARÁN MADRID.

«Un agujero de incertidumbre». Inés Arrimadas aportó una definición bastante atinada de la situación en que ha quedado el Parlamento de Cataluña tras la decisión de Roger Torrent de congelar el debate de investidura. El propio presidente de la Cámara y varias fuerzas políticas han solicitado un dictamen a los servicios jurídicos para que arrojen luz sobre el limbo legal que se ha creado porque ni el reglamento del Parlament ni la ley de Presidencia de la Generalitat tenían prevista esta contingencia, que ocasiona interpretaciones diversas y contrapuestas.

¿Ahora, qué pasa? No se sabe porque no hay reglas de juego para esta circunstancia. El presidente del Parlament ha optado por ganar tiempo y esperar a que se cumpla el plazo de diez días hábiles dado por el Constitucional el pasado sábado para que se presenten alegaciones a su resolución de imponer medidas cautelares para impedir la investidura a distancia de Carles Puigdemont. Cuando venza, a partir del 9 de febrero, tendrá que adoptar una decisión.

¿Cuándo habrá debate de investidura? Una vez que el Constitucional resuelva las alegaciones, decidirá si admite a trámite o rechaza la impugnación interpuesta por el Gobierno sobre la candidatura de Puigdemont. Lo más probable es que acepte la demanda gubernamental y entonces la investidura quedará suspendida aunque quede pendiente la decisión de la corte sobre el fondo del recurso, para lo que los magistrados tienen cinco meses de plazo.

¿Puede haber otro candidato? Torrent ha insistido en que el único candidato es Puigdemont, pero caben dos alternativas. La primera es que el expresident renuncie y Junts per Catalunya ponga otro nombre sin cargas judiciales sobre la mesa, opción que anhela Esquerra y ante la que nadie tendría nada que oponer. Una solución que choca por ahora con la resistencia numantina del expresident y su entorno a dar un paso atrás. La segunda alternativa es que otro candidato de otro partido, todo apunta a Inés Arrimadas como líder de la formación ganadora de las elecciones, comunique a Torrent sus aspiraciones y este acepte la candidatura. Es poco probable por las reticencias de Arrimadas a dar ese paso y por la más que probable negativa del presidente del Parlament a proponer otro candidato antes de que el Constitucional resuelva si Puigdemont puede serlo.

¿Qué ocurre si no hay investidura? De acuerdo a la ley de la Presidencia de la Generalitat, una vez constituido el Parlament (lo que ocurrió el 17 de enero) hay diez días hábiles para convocar el pleno de investidura. Ese plazo vence hoy. Pero Torrent considera que el Constitucional ha forzado la suspensión del pleno al imponer medidas cautelares al expresident que impiden su presencia en la Cámara. Los servicios jurídicos del Parlament deberán dictaminar si el reloj se ha detenido con la decisión adoptada ayer por Torrent.

¿Corre el calendario para que haya nuevas elecciones? Las interpretaciones vuelven a dividirse entre los que consideran que sí y los que creen que no. La ley marca un plazo de dos meses desde la primera votación y si ningún candidato logra la investidura para que haya nuevas elecciones (que debería convocar Mariano Rajoy) si ningún candidato logra la confianza del Parlament. Un plazo que para algunos juristas empieza a correr a partir de hoy porque vence el plazo para que se sustancie el pleno. Otros catedráticos y expertos aducen que el calendario no avanza porque no ha habido debate de investidura.

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