Un Parlament partido en dos consuma el desafío y declara la secesión

Un Parlament partido  en dos consuma el desafío y declara la secesión

Fue la culminación a un mes que se inició con el referéndum del 1-O y que continuó el 10-O cuando Puigdemont amagó con proclamar la república

CRISTIAN REINO BARCELONA.

«Constituimos la República catalana, como Estado independiente y soberano, de derecho, democrático y social» y «declaramos que Cataluña se convierte en un Estado independiente en forma de república». Las fuerzas secesionistas consumaron ayer el desafío contra el Estado de derecho, la Constitución y el Estatuto de autonomía y por primera vez en la historia, la Cámara catalana, después de 40 años de democracia, declaró la independencia. Fue la culminación de un mes de alto voltaje político en Cataluña, que se inició el 1-O con el referéndum, en el que participaron más de dos millones de personas, continuó el 10-O, cuando Puigdemont dio marcha atrás a la declaración de secesión y tuvo su punto de máxima tensión este jueves, tras amagar con convocar elecciones y luego renunciar al adelanto electoral.

Nunca antes el independentismo catalán había llegado tan lejos y, aunque carece de la mayoría social, ya que en el 27-S obtuvo el 47% de los votos, ayer cruzó el Rubicón y desencadenó la mayor crisis de Estado desde la recuperación de la democracia. En esta ocasión la declaración de la independencia no fue una balconada, como la que protagonizó Lluís Companys en 1934 desde el Palau de la Generalitat, sino que llegó por la vía de dos propuestas de resolución, aprobadas por Junts pel Sí y la CUP.

Las dos formaciones secesionistas ejercieron el voto y declararon la independencia en solitario, pues Ciudadanos, PSC y PP se ausentaron del hemiciclo, desde el argumento que la votación era ilegal. Una de las resoluciones incluía la declaración de independencia y la otra ponía en marcha el proceso constituyente. Ambas salieron adelante con los votos de Junts pel Sí y la CUP y los votos en contra de Catalunya sí que es Pot y visualizaron la división que ha provocado en la sociedad catalana el proceso soberanista. En realidad, quien declaró la independencia fue la presidenta de la Cámara catalana, Carme Forcadell, que fue quien leyó la parte del preámbulo de la primera resolución que incluía el texto que los 72 diputados secesionistas firmaron el pasado 10 de octubre.

Esa parte, que no fue votada, porque los independentistas consideran que la independencia ya fue votada por la ciudadanía en la jornada del 1-O, incluye once puntos. «Constituimos la República catalana, como Estado independiente y soberano, de derecho, democrático y social», señala. «Disponemos, continúa el preámbulo, la entrada en vigor de la Ley de transitoriedad jurídica y fundacional de la República» e «iniciamos el proceso constituyente», remata. «Ponemos en conocimiento de la comunidad internacional y las autoridades de la Unión Europea la constitución de la República catalana» y «apelamos a los Estados a reconocer la República catalana como un Estado independiente y soberano». Y concluye, «asumiendo el mandato del pueblo de Cataluña, declaramos que Cataluña se convierte en un Estado independiente en forma de república».

Cataluña da «un paso» hacia la «república» catalana «de pie» y «con la cabeza alta», y no «de rodillas y como súbditos», afirmaron los diputados de la CUP durante el debate. «Hoy comenzamos un nuevo camino», aseguró la diputada de Junts pel Sí, Marta Rovira. «Hoy fundamos un nuevo país» , pero «la independencia no será de un día para otro», avisó.

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