«Los papeles de Bárcenas son absolutamente falsos; jamás cobré sobresueldos en B»

Los informadores siguen la intervención del presidente del Gobierno a través de una pantalla en la sala de prensa de la Audiencia Nacional. :: alberto ferreras

Rajoy se escuda en su condición política en el PP para negar la 'caja B' que acredita la Fiscalía y minimiza el SMS a Bárcenas

MATEO BALÍN MADRID.

Mariano Rajoy apuró ayer uno de los peores tragos en su dilatada carrera política en la sala de vistas de la Audiencia Nacional. Durante cerca de dos horas, las partes personadas en el juicio por el 'caso Gürtel' (época primera, años 1999-2005) realizaron un centenar de preguntas al presidente del Gobierno, que declaró como testigo en su condición de secretario general del PP en 2003 y máximo responsable del partido a partir de 2004, después de que José María Aznar le designara como sucesor.

Rajoy llegó a la sede del tribunal en San Fernando de Henares, a 20 kilómetros al este de Madrid, diez minutos antes de las diez de la mañana, hora en la que estaba citado. Sus asesores desecharon días atrás la posibilidad de que hiciera el 'paseíllo' habitual para acusados y testigos, apenas diez metros desde la acera hasta la puerta de entrada del edificio judicial, en lo que se viene a conocer como la 'pena de telediario'. Prefirieron eludir a las cámaras y minimizar el impacto mediático al entrar en coche oficial por el garaje.

De este modo, pese a que Rajoy no declaraba como presidente del Gobierno sino como «ciudadano» responsable del PP, como quedó claro en autos, el trato institucional que se le dio fue más bien el primero. Accedió por el garaje de jueces y fiscales, fue recibido por el presidente de la Audiencia Nacional José Ramón Navarro en un reservado «a modo de cortesía», según confirmaron fuentes del tribunal, y le prepararon un sitio especial en la sala de vista. Una mesa a la misma altura que el estrado de magistrados, colocada a su derecha. No ante la ley, sino a la misma altura, una decisión que permitió desdramatizar el difícil momento.

CUESTIONES ESPINOSASSobresueldos «Cobrábamos un sueldo de diputado y un complemente que abonaba el partido y que se declaraba a Hacienda» Caja B «Jamás me he ocupado de ninguna cuestión de contabilidad. Lo único que me importaba era que los informes del Tribunal de Cuentas fueran positivos». Donaciones constructores «Nunca oí hablar de financiación ilícita, ni de donaciones en efectivo, ni ningún empresario me habló de una donación: no sé si se ha confundido de testigo, señor letrado». Bárcenas y SMS «Estábamos en un contexto temporal diferente. Tengo la costumbre de responder a los mensajes. Respondí y eso es todo» Relación con Correa «No conocía a Correa. Si le conocía era de saludarlo en algún acto, cosa que no puedo afirmar con nitidez». ¿Obras en la sede del PP «Sé que se estaban haciendo obras en Génova porque veía a los operarios».

Vestida la escenografía, comenzó el acto minutos después de la hora prevista. El presidente del tribunal, Ángel Hurtado, dio comienzo a la sesión y llamó a comparecer en calidad de testigo a «Don Mariano Rajoy Brey». La funcionaria de la Administración de Justicia le acompañó a su privilegiado asiento, que evitaba así el tiro directo de cámara con el banquillo de los acusados detrás. Tampoco hizo mucha falta, porque el esperado encuentro con Luis Bárcenas, el extesorero que dañó seriamente la credibilidad del partido y de Rajoy tras conocerse en 2013 que tenía una fortuna oculta en Suiza, decidió no asistir a la sesión. Según su abogado, la decisión la tomó esa misma mañana. En cualquier caso, evitaba así ahondar en la herida que suponía la prueba testifical del presidente del Gobierno y alimentaba la hipótesis de que su estrategia de defensa se centra definitivamente en no atacar al PP.

Metidos ya en arena, la primera palabra del interrogatorio la tomó el abogado Mariano Benítez de Lugo, representante de la acusación popular de la Asociación de Abogados Demócratas por Europa, por ser quien pidió la declaración de Rajoy. Fueron 50 minutos de tira y afloja centrados a partir del décimo en la presunta financiación irregular del PP. El letrado fue de lo genérico a lo concreto y contó con la mano ancha del presidente del tribunal para cuestionarle por asuntos de otra causa, como la 'caja B' del PP a través de los llamados 'papeles de Bárcenas', que están pendiente de juicio.

«Cobramos complementos»

Rajoy, haciendo buenas las informaciones de que se había encerrado para preparar el interrogatorio, esquivó bastante bien los golpes pese a la agresividad de su oponente. «(Los 'papeles de Bárcenas') son absolutamente falsos. Nunca conocí una contabilidad que estuviera fuera de la legalidad y jamás cobré sobresueldos en B porque sería ilegal. Los cargos del PP que éramos diputados teníamos un complemento que se declaraba a Hacienda hasta que entramos en el Gobierno», aseguró.

La misma tónica siguió cuando Benítez de Lugo le cuestionó por las donaciones al partido o el papel de los tesoreros del PP. «Mire, soy un político, voy al Parlamento, dirijo la agenda política, pero en ningún caso me dedicaba a temas económicos. No tengo por qué conocer los servicios que daban las empresas de Correa, la agencia de viajes o las obras en la sede de Génova. Son asuntos contables, de tesoreros y gerentes».

Hasta en siete veces a diferentes abogados repitió Rajoy este argumento para negar la existencia de una «contabilidad extracontable» en su partido, en contra de lo que reconoció el ausente Bárcenas en su declaración o la Fiscalía Anticorrupción en su escrito de acusación. En cambio, Rajoy sí detalló dos reuniones clave en su interrogatorio: la decisión de romper con las empresas de Correa en 2004 y el finiquito de Bárcenas en 2010.

Sobre la primera, el presidente del Gobierno afirmó que fue el extesorero nacional Álvaro Lapuerta (1993-2008) quien le reveló las actividades presuntamente ilícitas del acusado, «que estaba usando el nombre del PP» para sus fines. «Le dije a Esperanza Aguirre, como presidenta del PP madrileño entonces, que indagara las actividades presuntamente ilícitas de dos ayuntamientos, Arganda y Majadahonda, con las empresas de Correa, al que no conocía de nada. Le pedí que se ocupara de ese asunto porque es absurdo que yo esté en lo que sucede en más de 8.000 ayuntamientos en toda España», justificó.

Sobre el segundo tema espinoso, la reunión de Javier Arenas, Luis Bárcenas, su mujer Rosalía Iglesias y Rajoy en su despacho de la sede nacional, el testigo explicó que el extesorero «quiso despedirse porque llevaba 30 años en la casa». «Estaba en una situación procesal difícil. Me dijo que quería estar con los abogados. Preparar su defensa (tras ser imputado en 'Gürtel'). Afirmó que necesitaba una sala para dejar sus cosas, que si le podíamos ceder un coche del partido....bueno, nos pareció razonable», zanjó así el presidente el famoso «despido en diferido».

Y en este punto llegó uno de los momentos más calientes del interrogatorio: el 'sms' que le envió a Bárcenas en 2013, cuando ya se conocía la existencia de la fortuna oculta en Suiza.

El presidente del tribunal permitió al abogado Wilfredo Jurado, en representación de la acusación popular del Partido Socialista de Madrid, preguntar qué estaba haciendo cuando le escribió al extesorero «Luis, nada es fácil, hacemos lo que podemos, sé fuerte». Y Rajoy respondió: «Uno manda muchos mensajes y acostumbro a contestar a los que me envían quienes tienen mi teléfono. Aquellos mensajes se escribieron en un contexto temporal diferente y no tenían ningún significado, porque ni yo ni mi partido hicimos nada que pudiera perjudicar a cualquier proceso judicial. Puse esa frase como pude poner cualquier otra». Así concluyó el presidente del Gobierno su paso por la Audiencia Nacional.

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