La ANC y Ómnium agitan la calle para exigir la liberación de los exconsejeros catalanes

Manifestación ayer en Barcelona para pedir la excarcelación de los exconsejeros y los 'jordis'. :: efe /
Manifestación ayer en Barcelona para pedir la excarcelación de los exconsejeros y los 'jordis'. :: efe

Anuncian una semana de movilizaciones, que culminará el próximo sábado con una gran manifestación en Barcelona

CRISTIAN REINO

barcelona. El próximo sábado 11 de noviembre será un nuevo 11-S, en el que miles de personas, más de un millón según los objetivos que se han fijado la ANC y Ómnium, reclamarán la puesta en libertad de los exconsejeros encarcelados el jueves pasado por orden de la Audiencia Nacional.

El independentismo vela armas ante el inicio de la campaña y se conjura para agitar la calle «hasta que salgan libres» los que el soberanismo llama «presos políticos», en este caso el vicepresidente y siete exconsejeros, así como los líderes de ANC y Òmnium, Jordi Cuixart y Jordi Sánchez.

Este regreso masivo del independentismo a la calle lleva por título la «Semana de la Libertad» y tendrá como platos fuertes la huelga del miércoles y la manifestación del próximo sábado, con la que el secesionismo quiere recuperar su capacidad de movilización, después de que las convocatorias más recientes no fueran tan masivas como acostumbra. Al independentismo le ha salido además competencia en la calle, tras las dos últimas protestas del constitucionalismo, con cientos de miles de asistentes, por lo que la presión será intensa para mantener el lema que se ha instalado en las filas soberanistas, «las calles siempre serán nuestras».

«Queremos transformar el 11 de noviembre en un gran 11 de septiembre», afirmó ayer Agustí Alcoberro, vicepresidente de la ANC. «Buscamos una manifestación de dimensiones considerables, similares a las del 11-S», añadió. En un contexto político que califican de «extremo», como consecuencia del encarcelamiento de los miembros del anterior gobierno catalán, las plataformas secesionistas creen necesario entrar en una nueva fase de movilizaciones «más contundentes», para «dar respuesta a todos estos ataques políticos y judiciales».

Protesta continua

La movilización permanente ya ha empezado y además de las caceroladas y las acciones de protesta llevadas por estudiantes y manifestantes, cortando carreteras o impidiendo la circulación de trenes, el secesionismo tomó ayer las plazas de media Cataluña.

La más numerosa fue la de Barcelona, en la plaza Sant Jaume, donde están el Ayuntamiento y el Palau de la Generalitat. Varios miles de personas, en torno a 8.000, según la Guardia Urbana de Barcelona, gritaron «libertad, libertad», «Puigdemont es nuestro presidente», ahora que el expresidente ha decidido concurrir a los comicios, y «fuera, fuera, fuera la bandera española». Y es que, una semana después de la proclamación de la república, el viernes pasado, la rojigualda sigue ondeando en el mástil del Palau de la Generalitat.

El tono de las protestas soberanistas ya no es el mismo. El diputado de Junts pel Sí, Toni Castellá, dijo el jueves que se ha acabado la revuelta de la sonrisas, como bautizaron los independentistas al 'procés', y que ha empezado la «guerra entre los buenos y las malos». Sigue sin registrarse ningún incidente, pero ahora el sentimiento de las protestas es de rabia, indignación y dolor por el encarcelamiento de los dirigentes secesionistas. «Libertad presos políticos», «no estáis solos», «vergüenza de Europa», «es dictadura, no es justicia» fueron algunos de los lemas más escuchados durante las concentraciones.

Otro de los actos previstos para esta «Semana de la Libertad» será una pegada masiva de carteles mañana en todos los pueblos y ciudades de Cataluña, semejante a la que se hizo durante la campaña del referéndum ilegal del 1 de octubre.

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