El PP se ve obligado a escenificar sus discrepancias con el PNV por la ofensiva de Ciudadanos

José Manuel Villegas y Albert Rivera llegan ayer al Pleno del Congreso. :: Zipi / efe/
José Manuel Villegas y Albert Rivera llegan ayer al Pleno del Congreso. :: Zipi / efe

Los populares temen que Rivera bloquee la legislatura al estigmatizar los pactos con los nacionalistas

NURIA VEGA

madrid. La artillería de Ciudadanos encaminada a desacreditar los pactos entre el Gobierno y el PNV ha situado a los populares en una situación comprometida. El PP se ha visto forzado en las últimas horas a escenificar sus discrepancias con los nacionalistas vascos y a volver a dejar claro que el derecho de autodeterminación ha sido, es y será una línea roja que los conservadores no están dispuestos a cruzar. «No nos ha gustado nada su iniciativa de modificación del Estatuto vasco, por supuesto que no, ni la vamos a aceptar y no creo que necesitemos convocar una rueda de prensa para decirlo», se revolvió ayer Rafael Hernando.

Pero lo cierto es que a día de hoy una hipotética deriva secesionista del PNV no figura entre las principales preocupaciones del Ejecutivo de Mariano Rajoy. Fuentes gubernamentales no perciben que en el País Vasco haya, al menos en este momento, un interés real por seguir los derroteros frustrados del independentismo catalán. Si así fuera, aclaran, «es evidente que la unidad de España está en el ADN del PP» y que no habría punto de encuentro posible. Mientras tanto, sin embargo, en la Moncloa son partidarios de mantener la «prudencia». La misma cautela que defendió ayer el presidente de los populares vascos, Alfonso Alonso.

Desde que el año pasado el PNV accedió a negociar y respaldar los Presupuestos Generales de 2017, Gobierno y nacionalistas han construido un clima de confianza que Rajoy no tiene inconveniente en reconocer. «Las relaciones que tenemos son buenas, son personas que han cumplido sus compromisos. Y nosotros, también», subrayó el jefe del Ejecutivo en el Foro ABC el pasado 8 de febrero.

Las conversaciones, añaden fuentes del PP, son lo suficientemente «francas» como para saber en qué temas sí y en cuáles no hay posibilidad de encuentro con la formación de Andoni Otuzar. El derecho a decidir es inabordable y el artículo 155 aplicado en Cataluña ha dejado en suspenso la colaboración entre ambos. Pero una vez se supere la crisis catalana, el Gobierno confía en retomar los contactos para actualizar las cuentas del Estado. Ya sean las de este año o las del próximo.

La dificultad de contar con el PSOE en materia presupuestaria, hace que los votos del PNV sean imprescindibles para el Gobierno en la Cámara baja. De ahí que fuentes del PP censuren que Ciudadanos esté dispuesto a tensar la cuerda de la estabilidad de la legislatura.

Plan Ibarretxe II

En el PP ha cundido la sensación de que el éxito de Ciudadanos en Cataluña, donde ha arrebatado a los populares la bandera de la unidad nacional, ha vuelto más «intransigente» al partido de Rivera. El lunes, la líder catalana de los liberales, Inés Arrimadas, acusó a la formación de Mariano Rajoy de pensar más en «cómo contentar» al PNV que al resto de los españoles después de que los nacionalistas hayan propuesto un «segundo Plan Ibarretxe». Y hoy mismo, su portavoz en el Congreso, Juan Carlos Girauta, preguntará por este asunto a la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, en la sesión de control.

«¿Qué opinión le merece el desafío a la democracia planteado por el PNV con su propuesta de un referéndum para la independencia del País Vasco?». La pregunta figura en estos términos en el orden del día y ha provocado malestar entre los nacionalistas, que censuran que se les utilice para dar «mamporros» al PP. «¿Es esto es un partido serio y de gobierno?», se preguntó Aitor Esteban, que recuerda que sus cinco escaños son clave para los futuros Presupuestos.

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