Multitudinario adiós en Málaga a la niña que apareció muerta en las vías del tren

F. T. / A. F.

Málaga. Cuando Lucía desapareció la noche del miércoles, seiscientos vecinos de la localidad malagueña de Pizarra se lanzaron a la calle a buscarla. La solidaridad de los pueblos de la comarca del Guadalhorce se materializó también en todo tipo de muestras de apoyo cuando la pequeña apareció el jueves muerta en las vías del tren, supuestamente golpeada por el primer convoy de la mañana cuando ella dormía agotada. Y ayer, de nuevo, cientos de personas arroparon una vez más a Antonio y Almudena en el funeral de la niña. Sobre las doce del medio día, el féretro blanco llegó a la capilla del cementerio de Alhaurín el Grande, acompañado por los padres y numerosos familiares portando flores. Sobre el féretro había lo que parecía ser una capa azul de Superman. La capilla se llenó minutos antes de que comenzara la misa. Unas doscientas personas se quedaron en el exterior esperando, una muestra más del apoyo generalizado ante el inesperado y dramático suceso.

Mientras familiares y amigos despedían a la niña, los investigadores de la Guardia Civil visualizaban grabaciones de las cámaras de seguridad de la zona y analizaban la forma en la que pudieron producirse los hechos. Todas las líneas de investigación permanecen abiertas, según confirmaron las fuentes consultadas por este periódico. No obstante, la principal hipótesis apunta a que la menor se despistó mientras jugaba, siguió la vía del tren desorientada a lo largo de tres kilómetros hasta que se cansó y se acurrucó en la vía. Tras ello, es cuando la pequeña podría haber sido golpeada por un tren, por lo que se trataría de una muerte accidental.

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