El PP moviliza a sus dirigentes a favor de la prisión permanente revisable

Rafael Catalá. :: s. donaire / efe/
Rafael Catalá. :: s. donaire / efe

El crimen de Diana Quer dispara las firmas contra la supresión de la máxima pena privativa de libertad, que supera ya las 366.000

M. E. ALONSO

MADRID. El 26 de marzo de 2015, el Congreso aprobaba el nuevo Código Penal en el que se incluía la prisión permanente revisable. En medio de un bronco debate, con el rechazo de toda la oposición, el PP hacía uso de su mayoría absoluta en el hemiciclo para dar luz verde a esta severa medida, reservada para los delitos más graves como el terrorismo, los asesinatos de menores o los que se dan con el añadido de violación. Casi tres años después, y con la norma recurrida ante el Tribunal Constitucional, solo David Oubel, el padre que asesinó en Moraña, Pontevedra, con una radial a sus hijas de 4 y 9 años en agosto de 2015, cumple con esta pena.

Pero el crimen de Diana Quer y la intención de la oposición de derogar esta medida han vuelto a poner sobre la mesa el debate sobre su idoneidad. Solo los de Mariano Rajoy y UPN apoyan esta pena en la Cámara baja, el resto de grupos políticos duda de que cumpla los principios constitucionales de reinserción social y laboral de los condenados al negarle, de entrada y durante un mínimo de 25 años, el acceso a cualquier beneficio o reducción de pena.

El PP ha decidido poner todo su esfuerzo para defender el mantenimiento de la prisión permanente revisable y movilizará a sus dirigentes en favor de esta figura penal. Para ello, han distribuido entre los suyos un argumentario interno en el que denuncian que la oposición quiera derogar esta medida sin esperar a que el Constitucional se pronuncie y resaltan que se trata de una pena extraordinaria «para supuestos de extrema gravedad» y no una «cadena perpetua», como argumenta el resto de formaciones.

El partido en el Gobierno sostiene en el texto remitido a sus dirigentes que la prisión permanente revisable cumple a la perfección con los principios que marca la Constitución y que no se renuncia a la reinserción del preso, sino que se condiciona su puesta en libertad a que cumpla los requisitos para integrarse de nuevo en la sociedad. A su entender, corresponde al reo demostrar de forma inequívoca que es «capaz de reincorporarse pacíficamente a la sociedad, y el articulado de esta figura penal se lo permite».

Sobre este mismo punto se manifestó a favor la semana pasada el ministro de Justicia, Rafael Catalá, que defendió esta pena como «un instrumento útil» que ayuda a constatar si alguien que ha cometido delitos «gravísimos» se ha rehabilitado.

Los populares están decididos a plantear batalla en el Congreso en defensa de la pena penitenciaria y reclamarán que el resto de grupos frenen la derogación de esta medida. También barajan, según fuentes del partido, impulsar una iniciativa legislativa para que la máxima pena privativa se aplique en todos los casos de asesinato en los que no aparezca el cuerpo de la víctima. El partido conservador ha decidido presentar además mociones en los ayuntamientos de España en apoyo a esta pena que podría aplicarse al asesino confeso de Diana Quer, José Enrique Abuín, 'el Chicle'.

Arma contra Ciudadanos

Después del batacazo electoral en Cataluña, el partido de Rajoy quiere recuperar iniciativa política con esta medida penitenciaria, que persigue también poner en evidencia a Ciudadanos, partido que le recorta distancias en los sondeos y que con su abstención en la Cámara baja propició que se aprobara la retirada de la prisión permanente revisable. «Un partido que quiere ser gobierno no se puede abstener ante temas tan trascendentales, tiene que tener un criterio», recriminó ayer al partido liberal, el vicesecretario de Política Autonómica y Local, Javier Arenas.

En un intento por evitar que esta medida, que constituye la máxima pena privativa de libertad en el Código Penal, quede anulada, los padres de Mari Luz Cortés, Marta de Castillo, Diana Quer y otras víctimas de casos de gran repercusión, como Ruth Ortiz -exmujer de José Bretón-, han unido fuerzas. Y lo han hecho impulsando una petición que Rocío Viéitez, la expareja del único condenado a esta pena, inició en Change.org en julio para mantener vigente esta iniciativa legislativa y que superó ayer las 366.000 firmas.

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