Montoro supedita la financiación a que haya Gobierno en Cataluña

La presidenta de Madrid se une a los barones que reclaman que el País Vasco contribuya a la solidaridad en el modelo de régimen común

P. DE L. H. MADRID.

El Gobierno no prevé abordar la reforma del modelo de financiación autonómica, prorrogado desde enero de 2014, hasta que no haya un nuevo Gobierno en Cataluña. Lo advirtió el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, durante los actos de conmemoración de la Carta Magna celebrados en el Congreso, poco después de que la presidenta de Andalucía, Susana Díaz, hiciera patente su disgusto por la demora.

Las comunidades autónomas del régimen común presentaron hace poco más de una semana sus alegaciones a la propuesta elaborada por la comisión de expertos y está previsto que el próximo 28 de diciembre se celebre una reunión del Comité Técnico Permanente de Evaluación del Consejo de Política Fiscal y Financiera para analizarlas. Pero el Ejecutivo tiene claro que el debate llevará tiempo.

No es sólo que deba contar con los representantes de la próxima Generalitat catalana, pieza esencial para la estabilidad del modelo, es que dada su precaria mayoría parlamentaria, necesita que los avances con las comunidades autónomas vayan acompañados del visto bueno del PSOE en el Congreso. Y, en este tipo de negociaciones, los intereses de cada territorio poco tienen que ver con las ideologías. Dicho de otro modo, lo que interesa a unas comunidades de un color político puede ser coincidente con otras de distinto signo y contrario a las del mismo.

Con los Presupuestos pendientes de aprobación, además, el Gobierno teme que se complique la negociación con el PNV. A la reclamación de los presidentes valenciano y asturiano, los socialistas Ximo Puig y Javier Fernández, para que el País Vasco haga una contribución al fondo de solidaridad que se cree en el futuro modelo, se unió ayer la madrileña Cristina Cifuentes, del PP. Montoro se mostró poco dispuesto a abrir ese debate y en una charla informal con periodistas trató de echar balones fuera. «No sé por qué hay que revisarlo siempre todo», adujo.

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