El ala moderada del PDeCAT teme que el proceso se dirija a un «callejón sin salida»

Puigdemont aplaude durante el acto independentista celebrado el pasado martes. :: LLUIS GENE / afp
Puigdemont aplaude durante el acto independentista celebrado el pasado martes. :: LLUIS GENE / afp

La destitución del exconsejero Jordi Baiget aviva el incendio dentro del independentismo

CRISTIAN REINO BARCELONA.

El PDeCAT celebrará hoy el consejo nacional más movido de su primer año de vida. La decisión de Carles Puigdemont de destituir al consejero Jordi Baiget por poner en cuestión el referéndum dejó el lunes pasado al descubierto el tira y afloja que mantienen el presidente de la Generalitat y su partido. Una crisis abierta que ha dividido la formación, al Gobierno catalán y al independentismo y que podría agravarse de aquí al próximo 1 de octubre.

Puigdemont avisó a sus consejeros de que ahora es el momento de bajarse del barco si existen dudas o temores, pero no logró sofocar el incendio porque solo apagó las llamas más próximas, las que estaban quemando el interior de su Ejecutivo. La presidenta de la Diputación de Barcelona y alcaldesa de Sant Cugat del Vallés, Mercé Conesa, un peso pesado del PDeCAT, dio ayer voz al sector moderado del nacionalismo catalán, al augurar que el proceso catalán puede acabar en un «callejón sin salida».

Todo un toque de atención al presidente de la Generalitat que esta semana ha llamado a los suyos a cerrar filas para no generar más incertezas. Conesa, que ya en diciembre de 2016 dijo más o menos lo que el lunes pasado le costó la cabeza a Baiget, que el referéndum podría no realizarse, verbalizó un sentimiento cada vez más extendido respecto al rumbo que sigue el proceso soberanista, que esta semana ha recibido un fuerte impulso con la presentación solemne de la ley del referéndum. «No sabemos en este momento a dónde llegaremos», reconoció la presidenta del consejo nacional de PDeCAT.

Poca confianza

Una frase demoledora días después de que Puigdemont, Junts pel Sí y la CUP presentaran en sociedad la norma que dará cobertura a la consulta, que entre otras cosas fija ya la hipotética fecha de la independencia para dos días después de la votación. La de Conesa es una opinión sobre la brújula del proceso que no está muy alejada de la que tiene la mayoría de los catalanes. Según las encuestas, la última la de 'La Vanguardia' de hace una semana, poco más del 10% de la ciudadanía de Cataluña cree que el proceso soberanista que encabezan Puigdemont y Junqueras culminará con la independencia. Y según un sondeo del ICPS de hace seis meses, ni siquiera los secesionistas confían en sus fuerzas pues solo el 33% de los votantes de Junts pel Sí considera que el proyecto acabará con la creación de un Estado catalán y en el caso de los votantes de la CUP, este porcentaje se sitúa en el 37%, poco más de uno de cada tres.

Conesa salió además en defensa de Jordi Baiget. «Estamos en una situación de altísima complejidad y es absolutamente legítimo que haya personas que se planteen dudas. (Baiget) No expresa nada que no se hayan planteado muchas personas y, por tanto, me parece que podía continuar en el Gobierno», afirmó en la publicación 'Tot Sant Cugat'.

El PDeCAT hará hoy balance del primer año de su tormentosa vida, en un cónclave convocado de manera extraordinaria, con el proceso lleno de incógnitas. Al margen de Baiget y Conesa, quien expresó con más vehemencia el enfado que hay en el nacionalismo con Puigdemont fue el exconsejero de la Presidencia, Francesc Homs, que se habría distanciado de Artur Mas, quien mantiene su confianza en el presidente de la Generalitat y apuesta también por que el proceso trate de llegar hasta el final, caiga quien caiga.

Vila no descarta nada

Puigdemont dio un golpe de autoridad, pero también de debilidad, al plegarse a las exigencias de la CUP y precipitar su primera crisis de gobierno. Pero la de Baiget podría no ser la última cabeza que tenga que hacer rodar en los poco menos de tres meses que quedan hasta la consulta soberanista. «Quiero pensar que no habrá más réplicas al caso Baiget», afirmó ayer en el diario 'Ara' Santi Vila, que ha sustituido a Baiget al frente de la cartera de Empresa y que ha cedido el departamento de Cultura a Lluís Puig.

El ya ex de Cultura, por tanto, no descartaba nuevas tormentas. Todas las miradas estaban fijadas en el propio Vila, que no hace mucho reconoció que ha llegado al independentismo «a rastras», pero que al liderar los cambios en el Gobierno de Puigdemont escenifica que está al 100% con el presidente. A Vila se le situaba siempre como la opción moderada del secesionismo, por si fracasa el proceso. El otro consejero que está bajo sospecha de los más secesionistas es Jordi Jané, titular de Interior. Igual que su número 2, Albert Batlle, director de la Policía catalana y procedente del PSC. En sus manos está la decisión sobre los Mossos del 1-O.

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