Miles de personas claman por la libertad de los dirigentes secesionistas presos

Las entidades organizadoras de la protesta, entre ellas UGT y CC OO, exigen diálogo a Madrid y un gobierno urgente en Cataluña

C. R. BARCELONA.

El soberanismo social y político, que abarca posiciones desde la CUP, ERC, JxCat o los comunes, hasta la ANC, Ómnium o los sindicatos UGT y CC OO, salió ayer a la calle en Barcelona en apoyo de los dirigentes secesionistas que están en prisión y para reclamar su puesta en libertad. A los seis meses del encarcelamiento de Jordi Sànchez y Jordi Cuixart, cientos de miles de personas, unas 315.000 según la Guardia Urbana, y unas 750.000, según los organizadores, cargaron contra la «deriva autoritaria del Estado español», contra el Gobierno y contra la justicia española e insistieron en afirmar que en España hay «presos políticos» y dirigentes en el «exilio».

Una vez más, el soberanismo demostró que cuanto más atacado se siente, más se cohesiona. La manifestación fue convocada contra el auto en el que el juez Llarena procesó por rebelión a los dirigentes del proceso. Sin embargo, las acusaciones de terrorismo (luego descartadas por la Audiencia Nacional) a los CDR y la decisión del magistrado de impedir la investidura de Jordi Sànchez acabaron de caldear el ambiente. La protesta, que fue multitudinaria, estuvo muy lejos de las grandes manifestaciones del 11-S, si bien fue una buena muestra de que el movimiento mantiene su capacidad de movilización, a pesar del cansancio que reflejan las encuestas.

La protesta fue organizada por Espacio Democracia y Convivencia, una entidad en la que se unieron plataformas secesionistas, además de sindicatos y asociaciones de vecinos, bajo el lema 'Por los derechos y las libertades, por la democracia y la cohesión, os queremos en casa'. Arrancó de la plaza España de Barcelona y avanzó por la avenida Paralelo.

El amarillo, que se ha convertido en el color de la reivindicación de la libertad de los presos, marcó la marcha, en la que los organizadores reclamaron una «respuesta política, y no represiva» al Gobierno central y a las fuerzas secesionistas les pidieron que «de forma urgente» elijan un presidente de la Generalitat para que se restablezca «el normal funcionamiento» de todas las instituciones. «Puigdemont, nuestro presidente» fue además uno de los lemas más coreados.

Oriol Sánchez, hijo del ex presidente de la ANC, concluyó el acto con una palabras de su padre. «Un estado autoritario nunca merecerá gobernar un pueblo libre», dijo.

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