Aumenta el 60% el número de menores no acompañados que llegaron a España

Llegada de menores inmigrantes a la Isla de Alborán, Granada./A. Aguilar
Llegada de menores inmigrantes a la Isla de Alborán, Granada. / A. Aguilar

Save the Children exige el fin de las devoluciones en caliente y de las pruebas de edad y reclama que se les conceda el permiso de trabajo al cumplir 16 años

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

Con 17 años, en 2006, Omar abandonó su pueblo en Senegal y se subió a una patera con rumbo a España. Llegó a Tenerife y allí acabó en un centro de menores que más bien parecía «un complejo militar», cuenta. Pasó dos meses sin saber qué iba a ser de él y entonces lo metieron en un avión camino a Madrid. Tuvo suerte: otros como él acabaron de vuelta en sus países. «A los jóvenes de mi pueblo que me preguntan si vale la pena venir en una patera a España les digo que no», zanja.

La historia de Omar sirvió ayer a los responsables de Save the Children para poner cara a su informe 'Los más solos'. Según sus datos, en 2017 España registró 2.500 menores migrantes no acompañados, un 60% más que el año anterior. El 90% de ellos son varones, pero ese 10% de mujeres es el más vulnerable porque suele sufrir abusos de todo tipo. La mayoría de los menores migrantes procede de Marruecos y Argelia, pero también del África subsahariana. Viven en Andalucía y Melilla (aunque también en el resto de las comunidades) y vinieron a España para «cumplir sus sueños», escapar de sus familias o para ayudarles económicamente, o huyen de países en guerra.

«Utilizan las rutas de los adultos, así que suelen ir mal acompañados; su viaje dura entre meses y años, de manera que pasan largas estancias en países de tránsito, donde son explotados, y si son subsaharianos, sufren discriminación en Argelia y Marruecos», denuncia el director de Save the Children, Andrés Conde.

Pero una vez en España, no acaban las penalidades. La directora de Sensibilización de la ONG, Ana Sánchez, subraya los obstáculos a los que se enfrentan los jóvenes cuando llegan al país de acogida. «Primero, pueden sufrir una devolución en caliente. Después, son sometidos a pruebas de edad que no tienen el aval de la comunidad científica, que consisten, entre otras cosas, en la exploración de sus genitales y que les expone a prolongadas detenciones. Y finalmente», concluye, «conseguir el permiso de residencia es un proceso tan complicado que muchas veces no es posible», explica Sánchez. «Nuestro país no está preparado para garantizar la integración», asevera.

Tras exponer estos datos, los responsables de Save the Children exigieron al Gobierno, entre otras medidas, una reforma de la Ley de Seguridad Ciudadana que impida las devoluciones en caliente; una reforma del registro de menores extranjeros no acompañados; la creación de la figura de un asesor independiente y voluntario; la reforma de la ley del menor; y la concesión automática de la autorización para trabajar cuando los adolescentes alcancen los 16 años. También reclamaron la eliminación del transcurso de seis meses desde el abandono voluntario del centro como causa del cese de tutela de un menor y la introducción de un módulo obligatorio de formación para todos los profesionales de los centros de acogida. «España no está preparada para acoger a menores inmigrantes», insiste Conde.

En los últimos años, los flujos migratorios con destino a Europa han vuelto a crecer y España es uno de los países en los que este fenómeno ha repuntado de manera notable. El año pasado, 28.349 migrantes llegaron a las costas del país, solo 1.359 menos que a Grecia.

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