Magentí reprocha a los Mossos el montaje para implicarle

M. SAIZ-PARDO MADRID.

Dicen los mossos que le han custodiado o que han coincidido durante estos tres días con Jordi Magentí que el detenido por el doble crimen de Susqueda no ha estado «ni cerca» de derrumbarse. Afirman estos que no solo no ha confesado, sino que se ha negado a facilitar la investigación en todo lo que ha podido.

Los policías catalanes le describen como un tipo «muy frío e inteligente», pero, sobre todo, muy conocedor de los entresijos del mundo penal y judicial, probablemente por su estancia en prisión tras el asesinato de su exmujer en 1997.

En todo momento, explican estas mismas fuentes, Magentí sabía que todo su horizonte pasaba por llegar al juez tras las 72 horas máximas de detención.

Conocedor de ese derecho penal, también se ha negado en todo momento a prestar declaración oficial ante los agentes, ni siquiera para tratarse de exculpar. Nada. Ayer rechazó, una vez más, ofrecer su versión.

Lejos del hombre que entre sollozos el martes defendió a gritos su inocencia ante los periodistas, los mossos que han convivido con él estos días hablan de un individuo «arrogante» y que siempre ha mantenido una actitud desafiante, a la vez que «extremadamente tranquila» con sus custodios, ante los que no ha mostrado una sola lágrima.

Magentí, como ya manifestó a alguno de sus vecinos, reprochó al menos a uno de estos agentes que su detención era todo un montaje de la policía autonómica ante la imposibilidad de encontrar al verdadero culpable. El detenido, que insiste en que es una suerte de cabeza de turco, denunció también el supuesto hostigamiento de los policías solo por sus antecedentes penales.

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