La madre del niño de Níjar descarta que se haya perdido y pide que lo devuelvan «sano y salvo»

F. GAVILÁN

ALMERÍA. Cien metros. Menos de un minuto y medio andando. Esa es la distancia y el tiempo que se tarda en cubrir el recorrido que supuestamente iba a hacer el pequeño Gabriel Cruz, de 8 años, cuando se le perdió la pista el pasado martes en el entorno de Las Hortichuelas, en el municipio almeriense de Níjar.

El niño salió de la casa de su abuela a las 15:30 horas para dirigirse a la de su primo, un recorrido que el menor acostumbra a cruzar desde bien pequeño. Cinco horas después, sus padres denunciaban ante la Guardia Civil su desaparición. «Mi hijo se perdió en un trayecto de apenas cien metros», lamentó ayer su madre, Patricia, quien pidió desesperadamente que cualquier persona que tenga alguna información avise de inmediato a las fuerzas de seguridad.

«Es muy prudente, conoce la zona perfectamente y es imposible que se haya podido perder», inisistió la madre de Gabriel, que descartó que se hubiera ido por su propia voluntad y pidió a los posibles captores que lo devuelvan «sano y salvo». «A quien tenga a mi hijo que no se preocupe, no habrá represalias, sólo tiene que dejarlo en un centro comercial o en una vía pública», suplicó Patricia.

Unas 200 personas participan en el dispositivo de búsqueda del pequeño, que coordinan agentes del instituto armado y el servicio de emergencias 112. Los agentes tienen a abierta «cualquier hipótesis» sobre la desaparición de Gabriel, por lo que no se descarta a priori que terceras personas pudieran estar implicadas en su desaparición, aunque por el momento sólo es una hipótesis.

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