El lehendakari y la presidenta navarra piden otra estrategia penitenciaria

Urkullu y Barkos, antes de la declaración institucional que realizaron en el Señorío de Bertiz. :: j. diges / efe
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Urkullu y Barkos, antes de la declaración institucional que realizaron en el Señorío de Bertiz. :: j. diges / efe

Su propuesta plantea promover un grupo de trabajo con el Ejecutivo central sobre la situación de los presos de ETA

MIGUEL VILLAMERIEL

BeRTIZ. El lehendakari, Iñigo Urkullu, y la presidenta de Navarra aprovecharon ayer la certificación internacional de la disolución de ETA para hacer una declaración institucional conjunta que fue mucho más allá de una valoración al último comunicado de la organización armada. Sirvió también para presentar una serie de «compromisos compartidos» que contemplan dos retos para el corto plazo: impulsar una «reflexión crítica global sobre el pasado» y promover un grupo de trabajo que incluya a los gobiernos vasco, navarro y central para «adaptar la política penitenciaria al nuevo contexto» tras la disolución de ETA.

El documento de colaboración institucional presentado por Urkullu y Barkos en el Palacio del Señorío de Bertiz, titulado 'Propuestas y compromisos tras el anuncio de la definitiva desaparición de ETA', comienza constatando que «se dan las condiciones para acordar los pasos que consoliden una nueva etapa de convivencia en nuestra sociedad». Entre las propuestas, ambos gobiernos diferencian entre los pasos que se pueden dar «a corto plazo» y otros que tendrían una proyección «a medio plazo». Entre los primeros, se recoge «una reflexión crítica global sobre el pasado» que, incluyendo explícitamente la violencia de ETA, «sea compartida, por primera vez, por todas las fuerzas políticas» y reconozca «el daño injusto provocado». Otra cuestión urgente para ambos ejecutivos es impulsar «un consenso sobre la adaptación de la política penitenciaria al nuevo contexto que, definitivamente, alcance a todas las fuerzas políticas».

Tanto Urkullu como Barkos son conscientes de que será complicado que el Ejecutivo de Mariano Rajoy acceda a realizar cambios de calado en la política penitenciaria en cuestión de días o semanas, sobre todo porque no hará nada que pueda interpretarse como una cesión a ETA por disolverse, pero aún así asumen una serie de compromisos para que el documento presentado ayer no se quede solo en palabras. La principal iniciativa será «promover un grupo de trabajo sobre política penitenciaria entre los tres gobiernos que desarrolle los consensos parlamentarios que se alcancen en Navarra y en el País Vasco». Fuentes del Ejecutivo vasco señalaron tras el acto que se trata de generar una «línea de trabajo» con el Gobierno central que sirva de base para que en los próximos meses puedan empezar a producirse movimientos en las políticas sobre presos.

El documento propone impulsar el acercamiento de los reclusos a sus lugares de residencia «Se dan las condiciones para acordar pasos que consoliden una nueva etapa de convivencia»

Consensos parlamentarios

El documento establece algunas propuestas como «punto de partida» para fomentar esos consensos parlamentarios. Entre otros, se emplaza a los presos a «desarrollar las vías legales penitenciarias sobre la base de los principios de individuación, reconocimiento del daño causado y reinserción», se habla de «impulsar un proceso de acercamiento de los presos a cárceles próximas a sus lugares de residencia» o se reclama una aplicación del ordenamiento jurídico con «criterio humanitario» en relación a los reclusos enfermos, de edad avanzada o con menores a su cargo.

Entre las propuestas con una proyección a medio plazo, los gobiernos vasco y navarro se fijan tres grandes objetivos: la consolidación de una memoria plural y compartida; el impulso de políticas públicas de reconocimiento y reparación de todas las víctimas del terrorismo, la violencia y las violaciones de derechos humanos; y la promoción de una educación y una cultura para la convivencia y los derechos humanos «de vocación preventiva».

Más allá de la presentación de los compromisos de cara al futuro el lehendakari y la presidenta navarra mostraron su «compromiso» de construir sobre la «memoria crítica» una convivencia social tras la desaparición de la organización terrorista. Urkullu, que acogió con «alivio y alegría» el «hecho histórico» vivido ayer en Cambo, criticó la indiferencia de ETA hacia las víctimas en su último comunicado. De ellas remarcó que «son sujetos y partícipes principales de este logro democrático de la sociedad, sus instituciones, la política y los derechos humanos».

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