Lazos amarillos en los escaños de los ausentes

Rovira felicita a Torrent tras la votación. :: a. e. / efe/
Rovira felicita a Torrent tras la votación. :: a. e. / efe

La única sorpresa de la jornada estuvo en la abstención de un constitucionalista

L. TORRES BARCELONA.

Algo más de dos meses y medio después la actividad regresó al salón de plenos del Parlament catalán. Atrás quedaron una declaración de independencia sin efecto alguno, la aplicación del 155, la espantada de Carles Puigdemont o el encarcelamiento de los miembros del Govern que optaron por comparecer ante la justicia en vez de emprender la fuga junto al expresident.

Los diputados ausentes -los cinco que permanecen en Bruselas más los encarcelados Oriol Junqueras, Jordi Sánchez y Joaquim Form- sobrevolaron desde la distancia la sesión de constitutiva del nuevo Parlament. En el interior del hemiciclo se les recordó con los lazos amarillos que se colocaron en sus escaños vacíos. Otro más se depositó en la tribuna de invitados, lugar desde donde, justificaron los soberanistas, el presidente de Ómnium, Jordi Cuixart, hubiera seguido la votación de no llevar tres meses encarcelado. También se les homenajeó con aplausos de las bancadas secesionistas. Como los que se le brindaron a Junqueras, Sánchez o Forn cuando compañeros de filas introdujeron en su nombre la papeleta en la urna.

La presión independentista se disparó en la Cámara tras el discurso de Roger Torrent, momento en el que los representantes de la CUP y muchos de los de Esquerra entonaron 'Els Segadors' con el puño en alto. A modo de colofón, la sesión se cerró con gritos de libertad. Torrent hizo ademán de cantar, pero al final guardó silencio.

En el exterior del Parlament, blindado por motivos de seguridad, cientos de militantes independentistas se congregaron para seguir cómo sus representantes «recuperaban la institución». No obstante, y aunque la Asamblea Nacional Catalana instaló una pantalla gigante para seguir el pleno, la afluencia fue mucho menor que en anteriores ocasiones.

Al margen de las muestras de solidaridad con los dirigentes secesionistas ausentes, la sesión constitutiva se desarrolló sin mayores sobresaltos. Apenas hubo lugar para una sorpresa: la del diputado anónimo constitucionalista que votó en blanco en lugar de apoyar al candidato de Ciudadanos a la Presidencia de la Cámara.

A falta de conocer al autor de la 'traición', lo único que quedó claro es que alguien se la jugó a los de Inés Arrimadas. Uno de los diputados de los que se sospechó fue Ramón Espadaler. El ex de Unió y hoy en el grupo del PSC usó las redes sociales para negar la mayor. «A los que preguntáis si el noveno voto en blanco es el de Units per Avançar, os digo que cuando llegue el caso de tener que votar de forma diferencia del PSC, cosa que tarde o pronto pasará, no lo haremos de escondidas, sino abiertamente y explicando las razones», se defendió Espadaler. Si no fue él, o hubo puñalada por la espalda dentro de Ciudadanos, o la abstención vino de las filas socialistas o populares. Hay quien deslizó que la negativa de los liberales a ceder un diputado al PP catalán para que pueda tener un grupo propio en la Cámara quizá tuvo algo que ver.

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