El largo paréntesis de Mariano Rajoy

Frente a la vida monótona del registrador de la propiedad, el expresidente ha hecho de todo en 37 años de carrera política

CARLOS BENITO

Si echamos un vistazo a los periódicos del 20 de octubre de 1981, nos encontraremos con que se celebraban elecciones al Parlamento de Galicia. Aquella votación, en la que Mariano Rajoy consiguió uno de los veintiséis escaños de Alianza Popular, supuso el inicio de su larga carrera política, pero el diario de la jornada también nos sirve para hacernos una idea emocional sobre el tiempo transcurrido. Había anuncios del Seat Panda, se ofrecían buenos pisos por dos millones de pesetas y la Real había ganado al Castellón con goles de López Ufarte y Satrústegui. En la tele, por la noche, habían cancelado el episodio de 'Dallas' para emitir un especial sobre el PSOE, pero no iba a faltar a su cita '300 Millones', con un reportaje sobre el cercano Mundial 82. Y, en los cines, 'El cartero siempre llama dos veces' y 'En busca del arca perdida' convivían con 'Queremos un hijo tuyo' (de Fernando Esteso) y, en fin, 'Aberraciones sexuales de una mujer casada'. Aunque ellos aún no salían en los periódicos, en aquel momento Pedro Sánchez tenía 9 años, Pablo Iglesias acababa de cumplir los 3 y Albert Rivera andaba por los 23 mesecitos.

Rajoy llegó a la política muy joven, con 26 años, y ha aguantado en ella un montón de tiempo, como una criatura de otra época que ha sabido sobrevivir a sucesivos cataclismos sin apenas inmutarse. Curiosamente, de aquel Mariano prepolítico también hay unas cuantas cosas que contar, porque su biografía previa al escaño está más llena de lo que cabría esperar. Ahí nos encontramos al estudiante concienzudo, adiestrado por un padre jurista que le tomaba la lección durante los paseos: se licenció en Derecho, pero en el último año de la carrera ya empezó a preparar las oposiciones que le convertirían en el registrador de la propiedad más joven de España. Sus destinos fueron Villafranca del Bierzo (León), Padrón (La Coruña), Berga (Barcelona) y, finalmente, Santa Pola (Alicante), la plaza que mantiene en la actualidad. Cuando trabajaba en Villafranca, sufrió el accidente de tráfico que marcó para siempre su estética: su 127 cayó por un precipicio y las cicatrices en la cara le empujaron a dejarse barba. También hizo la mili, en Valencia, con la misión estratégica de limpiar y relimpiar las escaleras de la capitanía.

Frente a la vocación de registrador de la propiedad, que le aseguraba una vida laboral monótona y libre de sobresaltos, a Rajoy le ha tocado ir haciendo de casi todo en política. En aquella primera fase de su carrera, la gallega, ejerció de parlamentario autonómico, concejal de Pontevedra, presidente de la Diputación (también en Pontevedra), director general de Relaciones Institucionales de la Xunta y, finalmente, vicepresidente de Manuel Fraga, como si se hubiese propuesto foguearse en todos los frentes. Alguna vez ha destacado, como uno de los logros más gratificantes de aquella etapa, el de haber llevado la electricidad a varias parroquias limítrofes con Portugal. Desde 1986 ya era también diputado nacional, pero a finales de esa década se produjo un llamativo paréntesis en su actividad: a raíz de una moción de censura al Gobierno gallego, Rajoy se alojó en un hotel y se hizo cargo de su plaza en Santa Pola. Él ha asegurado alguna vez que trabajando de lo suyo fue cuando más dinero ganó, y eso que en la localidad alicantina faltó a una comida de amigos justo el día que repartieron un décimo de Navidad, premiado después con el gordo.

LAS CLAVES Fue el registrador más joven de España y conserva la plaza en Santa Pola (Alicante) Ha destacado como uno de sus logros más gratificantes que llevó la luz a varias parroquias Como ministro y presidente, es la persona que más ha estado en el Gobierno en democracia

En 1989, José María Aznar lo pescó para la política madrileña, donde aquel gallego de aire anticuado y un poco aburrido se fue agigantando hasta hacerse imprescindible. Frente al perfil más bronco e intransigente de algunos compañeros de partido, Rajoy dominaba el viejo arte de la negociación, tan vinculado a menudo con virtudes clásicas como la cortesía, la hospitalidad y las dotes de conversación.

El apagafuegos Rajoy dirigió dos campañas electorales que acabaron en victoria de Aznar y pasó por cinco ministerios (Administraciones Públicas, Educación y Cultura, Presidencia, Interior y Portavoz del Gobierno). Cosechó numerosos éxitos contra el terrorismo y asumió encomiendas muy delicadas. En su libro 'En confianza', unas memorias en las que supera el reto de abrirse lo menos posible, él mismo destaca la crisis de la isla de Perejil, el hundimiento del 'Prestige' y la participación en la guerra de Irak, aunque también aseguró en una entrevista que su mayor problema como ministro había sido organizar su boda con Viri.

Momentos amargos

«Mariano, te ha tocado», le dijo Aznar cuando le nombró su sucesor. Las dramáticas elecciones de 2004, tres días después de los atentados del 11-M, interrumpieron el tenaz ascenso de Rajoy y lo convirtieron en líder de la oposición. Fueron «momentos particularmente amargos», según explica en las cuatro páginas de su autobiografía dedicadas a aquellas jornadas. Ya presidente del PP, se empeñó en su nueva tarea con notoria agresividad: rompió «toda relación» con el Ejecutivo socialista a raíz de las conversaciones con Batasuna, convocó una manifestación de rechazo por la concesión del segundo grado a De Juana Chaos, recurrió ante el Constitucional el nuevo Estatuto de Cataluña y la ley del matrimonio homosexual...

Sus seis años y cuatro meses como presidente (marcados por la crisis, la corrupción y Cataluña) y su trayectoria como ministro de distintos ramos han convertido a Mariano Rajoy en la persona que más tiempo ha estado en el Gobierno durante la democracia. Ahora, con 63 años y dos hijos de 18 y 12, ha cerrado por fin ese paréntesis que abrió en 1981 y que tal vez se haya extendido algo más de lo previsto. Él mismo empleó esa expresión, paréntesis, para referirse a su carrera política. Fue en 2004, la segunda vez que le encargaron el pregón de fiestas de Santa Pola: «Un pueblo -dijo- en el que voluntariamente he ejercido como registrador de la propiedad; en donde, si Dios no lo impide, volveré a hacerlo tras el paréntesis que significa en mi vida la dedicación a los asuntos públicos».

POR FECHAS

63 años tiene Mariano Rajoy, que nació en 1955 en Santiago de Compostela. Es hijo de un jurista y nieto de uno de los redactores del Estatuto de autonomía gallego de 1932.

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