Junts per Catalunya quiere investir a Puigdemont antes de que el Constitucional se pronuncie

Elsa Artadi, con Josep Rius, llega a la reunión que Junts per Catalunya celebró el sábado en Berlín. ::  Odd ANDERSEn / afp/
Elsa Artadi, con Josep Rius, llega a la reunión que Junts per Catalunya celebró el sábado en Berlín. :: Odd ANDERSEn / afp

Plantea aprovechar «la ventana» entre la publicación de la norma que permite la elección a distancia y la decisión del tribunal

CRISTIAN REINO BARCELONA.

Junts per Catalunya tiene intención de ir hasta el final en su batalla por la legitimidad de Carles Puigdemont. Si el expresidente de la Generalitat no logra ser investido de aquí al 14 de mayo, como pretende, esperará su turno para poder ser reelegido a lo largo de la legislatura. Esta circunstancia implica que el candidato viable que proponga Puigdemont como su sustituto al frente del Palau de la Generalitat, el aspirante libre de cargas judiciales que forma parte del plan D, será un «presidente provisional», dispuesto a ceder el timón cuando el líder nacionalista esté en disposición de ser investido.

Esta es la estrategia que los neoconvergentes acordaron el sábado en la reunión que celebraron en Berlín. El encuentro concluyó con la resistencia del expresidente de la Generalitat a facilitar la formación del Gobierno autonómico y con el compromiso de su grupo parlamentario de tratar de investir a su jefe de filas por tierra, mar y aire.

La portavoz de Junts per Catalunya, Elsa Artadi, verbalizó ayer la confianza de los nacionalistas en que Puigdemont pueda ser reelegido. «Ahora o más adelante, pero seguro que pasará -apuntó en una entrevista en Rac-1- (...); si no puede ser ahora, lo haremos cuando el Tribunal Constitucional nos dé la razón».

Junqueras urge al expresidente de la Generalitat a que facilite la formación del Gobierno

La táctica para lograrlo pasa por intentar encajar la votación de investidura en el intervalo de tiempo que transcurra entre la publicación de la nueva Ley de la Presidencia de la Generalitat, reformada para hacer posible la elección a distancia, y su previsible suspensión tras la impugnación del Gobierno ante el Tribunal Constitucional. «Hay una ventana de oportunidad que queremos aprovechar», remató Artadi.

JxCat busca las cosquillas al Estado y se las busca al presidente del Parlamento catalán, Roger Torrent, que es quien se la juega, ya que está apercibido por el Constitucional del riesgo que corre si convoca cualquier iniciativa destinada a investir a Puigdemont a distancia. En Esquerra no están muy por la labor de aumentar su nómina de imputados, por lo que la reelección del dirigente de Junts per Catalunya se antoja improbable a corto plazo.

Más adelante, ya se verá, en función de lo que resuelva el tribunal, porque JxCat cree que cuando el Constitucional entre en el fondo del asunto, no verá motivos para emitir una setencia contraria a la Ley de Presidencia de la Generalitat. Hasta entonces, en lo que piensan es en un presidente «provisional», algo así como un delegado o una especie de marioneta, cuyo único mandato podría ser la convocatoria de elecciones dentro de unos meses.

Los nervios de Esquerra

La estrategia de los nacionalistas está poniendo de los nervios a Esquerra, que ve que pasan los meses, se acerca la fecha límite del 22 de mayo y no se producen avances. Más bien, todo lo contrario. Pero Puigdemont quiere ganar tiempo para ver si el tribunal alemán resuelve su causa de extradición antes de que concluya el plazo.

En Esquerra están desesperados con el expresidente y Oriol Junqueras, desde prisión, urgió ayer a que se forme Gobierno. «Ningún buen republicano entregaría sus herramientas de gobierno a los enemigos de la república», afirmó en Twitter. No obstante, las aguas no bajan nada tranquilas en su formación. Dos de sus diputados, procedentes de Demòcrates de Catalunya, podrían desmarcarse en caso de que se active el plan D. Y aunque en el PDeCAT tampoco están contentos con la estrategia de Puigdemont y el partido se está empezando a partir en dos, desde la dirección cerraron ayer filas con el expresidente para no aumentar su crisis interna.

Mientras, los partidos constitucionalistas volvieron a cargar con contundencia. «Sean valientes, díganle a Puigdemont que no será candidato y propongan a alguien que no esté fugado, imputado y que respete las leyes», exigió el portavoz adjunto de Ciudadanos en la Cámara catalana, Fernando de Páramo.

El secretario de organización del PSC, Salvador Illa, consideró que la propuesta de investir al dirigente de JxCat «es un engaño y una pérdida de tiempo», además de «imposible». El PSC atribuyó la maniobra «al egoísmo paralizante» del líder nacionalista y a la disputa que hay dentro del independentismo «con esta OPA hostil que Puigdemont lanza a Esquerra y a su propio partido, el PDeCAT».

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