Junts per Catalunya se enroca en investir a Puigdemont

Puigdemont preside 
junto a Artadi la reunión 
de ayer en Berlín de 
Junts per Catalunya. 
:: Axel Schmidt / reuters/
Puigdemont preside junto a Artadi la reunión de ayer en Berlín de Junts per Catalunya. :: Axel Schmidt / reuters

El expresidente de la Generalitat mantiene el pulso, pero sitúa la fecha límite en el 14 de mayo: a partir de ahí podría designar al candidato viable

CRISTIAN REINO

Las espadas siguen en todo lo alto. Cada vez queda menos para el 22 de mayo, el día que en que concluye el plazo para que los independentistas puedan investir a un presidente de la Generalitat antes de que muera la legislatura y Cataluña vaya a elecciones. Toda la política catalana sigue pendiente de Carles Puigdemont, convertido en una especie de César que hace y deshace a su antojo desde Berlín. Sin embargo, el expresidente de la Generalitat sigue sin mover ficha.

Buena parte del arco parlamentario le pide que designe a su sucesor, pero el expresidente está dispuesto a mantener la incógnita hasta el último día, lo que pone de los nervios a sus socios de Esquerra y el PDeCAT, que le reclaman que entierre el hacha de guerra y forme gobierno para poner fin al 155 y tratar de normalizar, en la medida de lo posible, la política catalana. Puigdemont, en cambio, se maneja en parámetros distintos. Fuentes de ERC cargan con dureza contra el expresidente, incluso con exabruptos no reproducibles, pero el exalcalde de Girona está dispuesto a buscar al máximo las cosquillas del Estado. Y además se siente apoyado por su grupo parlamentario.

Puigdemont convocó ayer a los diputados de JxCat a Berlín y de la reunión no salió nada que desbloquee la política catalana. Más bien, lo que el líder de JxCat consiguió fue ganar tiempo, a pesar de que éste es un bien escaso. Un día después de que la Cámara catalana aprobara la reforma de la ley de la Presidencia de la Generalitat para permitir la designación a distancia del jefe del Ejecutivo catalán, el cónclave berlinés de JxCat concluyó que lo que toca en estos momentos es investir a Carles Puigdemont, lo que Roger Torrent impidió el pasado 30 de enero para no desobedecer al Tribunal Constituciomal.

Junts per Catalunya se propone reelegir al exalcalde de Girona antes del 14 de mayo, aunque no precisó cómo pretende hacerlo, teniendo en cuenta que el Constitucional advirtió de que al expresidente no se le puede presentar como candidato y sobre todo considerando que el Gobierno central puso el viernes en marcha la maquinaria para suspender la reforma legal que permite la 'teleinvestidura', y todo hace indicar que el Tribunal Constitucional suspenderá la reforma legal.

«Somos conscientes de las dificultades de conseguir la investidura de Puigdemont», reconoció ayer desde Berlín el portavoz de JxCat, Eduard Pujol. «Nuestra idea es lograrlo antes del 14 de mayo», añadió, aun así, a continuación. El grupo de Junts per Catalunya insiste en los brindis al sol, pues fue el propio Pujol el que hace una semana descartó la vía de la desobediencia. Y solo de esta forma podría ser reelegido el expresidente. Pero se trata de dejar claro que si Puigdemont no es designado no es por la voluntad de su grupo parlamentario, sino por la acción «represora» de los poderes del Estado, que «no respetan el resultado de las urnas del 21-D». En JxCat saben además que ni ERC ni el PDeCAT, integrada en la lista del expresidente, están dispuestos a correr riesgos penales, por lo que la investidura de Puigdemont es legal y numéricamente imposible, y solo contaría con el apoyo de los diputados de JxCat fieles al dirigente nacionalista y de la CUP.

Aval de la ANC

La decisión de la reunión de los junteros en la capital alemana fue el enésimo cierre de filas en torno a su líder y además fue un guiño hacia las bases de la ANC, que en una consulta interna celebrada entre el jueves y el viernes de esta semana han mantenido su apuesta por Carles Puigdemont. La militancia de la influyente plataforma soberanista, cuyos líderes son próximos a las tesis del expresidente, pide que se «cumpla el mandato de las elecciones del 21 de diciembre y se invista al presidente legítimo». «Prometieron restituir el gobierno legítimo en campaña electoral y deben obedecer ese mandato popular», según aseguró ayer la presidenta de la ANC, Elisenda Paluzie. Es tal el enrocamiento en las filas del expresidente que Eduard Pujol aseguró que en caso de que no sea posible la investidura de Puigdemont, JxCat volverá a apostar como candidato alternativo por Jordi Sànchez, a pesar de que el Tribunal Supremo vetó su investidura en dos ocasiones, el 12 de marzo y el 13 de abril.

Fuentes de ERC arremeten contra la estrategia de Puigdemont de llevar la legislatura al límite. «Es su estilo, ya lo hacía cuando era alcalde Girona», señala un miembro de la dirección republicana, que añade que no se puede jugar con fuego, porque al final puedes quemarte. Eduard Pujol, en cambio, quiso dejar claro que JxCat no quiere elecciones. «Por nosotros no será», dijo. Lo que denota la decisión del cónclave nacionalista es que Puigdemont no acaba de encontrar el candidato a la investidura o no halla el consenso en torno a un nombre.

«Un florero»

Lo que sí dio a entender JxCat es que pretende mantener el desafío con el Estado hasta el límite antes de poner en marcha el plan D, que pasa por poner sobre la mesa un candidato a la presidencia que esté libre de causas judiciales. «Primera opción, Puigdemont; segunda, Sànchez; y luego, el plan D», dijo Pujol. Un aspirante viable, que Puigdemont quiere que sea un mero «florero», según fuentes del PDeCAT, para poder mantener el poder desde la distancia, lo que choca con las pretensiones de sus socios y de los propios candidatos. Elsa Artadi ha sonado esta semana con fuerza como posible aspirante, aunque su propio entorno se encargó de enfriar su candidatura. Fuentes de Esquerra instan a sus socios a que pongan ya un nombre sobre la mesa. Hay hartazgo entre los republicanos. «Los candidatos que proponen no duran ni 48 horas», critican desde la cúpula republicano.

En las quinielas ha aparecido casi la mitad de los diputados de JxCat (para ser candidato hay que ser parlamentario), desde Artadi, Antoni Morral, Jose Costa, De Dalmases, Borrás, Solsona o Marta Madrenas. Pero en la reunión de ayer, según Pujol, no se planteó ningún nombre. Tampoco en encuentros previos, según fuentes de JxCat. Puigdemont mantiene la incógnita, pone un límite (14-M), pero sigue amenazando con elecciones, a pesar de que la ANC las rechaza, pues cree que puede reforzar la posición de JxCat y redoblar el desafío al Estado.

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