Junqueras apuesta por Marta Rovira como próxima presidenta de la Generalitat

Marta Rovira atiende a los medios el pasado martes tras reunirse en Bruselas con Carles Puigdemont. :: Thierry Monasse / efe/
Marta Rovira atiende a los medios el pasado martes tras reunirse en Bruselas con Carles Puigdemont. :: Thierry Monasse / efe

El líder de Esquerra llama a los comunes a «tejer complicidades» ante el día después de las elecciones

CRISTIAN REINO BARCELONA.

El presidente de Esquerra, Oriol Junqueras, encarcelado junto a otros siete exconsejeros del último Gobierno catalán por orden de la Audiencia Nacional, se apartó ayer de la carrera electoral. En una carta enviada a la militancia republicana, señaló a Marta Rovira como la candidata de su partido a presidenta de la Generalitat en caso de victoria del independentismo el 21 de diciembre. Rovira es la secretaria general de Esquerra y, en principio, concurrirá como segunda de la lista de ERC detrás de Junqueras. En la pasada legislatura fue la portavoz de Junts pel Sí.

La situación procesal de su líder ha obligado a los republicanos a mover ficha porque en caso de que el exvicepresidente catalán siga encarcelado el día de la investidura no podría ser designado presidente de la Generalitat. Ante semejante escenario, Junqueras señaló a su sucesora y alimentó todas las hipótesis. Desde que abría la puerta a una retirada de la política tras el 21-D, o que daba por hecho que no sería excarcelado durante la campaña.

Él no despejó las incógnitas y escribió refiriéndose a Rovira: «Va siendo hora de que en este país una mujer esté al frente, una mujer que nunca se rinde, con una determinación y un convencimiento inigualables, sensata y audaz al mismo tiempo, terca y obstinada pero también dialogante y pactista».

La número dos de Esquerra se dio a conocer en el resto de España cuando en 2014 acudió al Congreso, junto con Jordi Turull y Joan Herrera, a defender la celebración de un referéndum. La secretaria general de los republicanos, que lleva las negociaciones con los otros grupos secesionistas para pactar un frente común, lloró ante las cámaras el día que Junqueras y los otros siete consejeros fueron encarcelados. «No nos rendiremos, llegaremos hasta el final», afirmó entre lágrimas. Pero es una política dura. Fue de las que más presionó a Puigdemont y Junqueras para que no frenaran la declaración de independencia, hasta el punto de que amenazó con su dimisión y con la de algunos consejeros de Esquerra si el presidente de la Generalitat convocaba elecciones.

Virtual vencedor

Esquerra, por lo demás, actúa ya como virtual ganador de los comicios -así lo constatan todos los sondeos, que le conceden hasta el doble de escaños que al PDeCAT- y empieza a preparar los escenarios postelectorales. En la carta a la militancia, Junqueras llama al partido que lidera Ada Colau, Catalunya en Comú, a «tejer complicidades», aunque al mismo tiempo carga contra esa misma formación porque, a su juicio, sitúa al mismo nivel la declaración de independencia y la aplicación del 155. Pero pesan más los guiños a esa izquierda no tradicional, con la que Esquerra quisiera hacer un tripartito junto a la CUP.

Los republicanos tampoco acaban de romper con sus socios del PDeCAT en caso de que una fórmula posible tras los comicios sea un nuevo tripartito secesionista con la CUP como el que ha regido estos dos últimos años. El exvicepresidente de la Generalitat fue quien con más ahínco se opuso a un nuevo Junts pel Sí, pero deslizó ayer una suerte de pacto de no agresión durante la campaña con los exconvergentes. «Hay que decir alto y claro que, en estas elecciones, nuestro candidato -subrayó- también es el presidente legítimo, Carles Puigdemont».

En línea con la autocrítica que los dirigentes soberanistas hacen estos días, Junqueras admitió que «se han cometido errores» y que el secesionismo actuó con «ingenuidad». También lo hizo Marta Pascal, coordinadora del PDeCAT: «La independencia exprés no existe». «En algunas cosas -se lamentó- pensábamos que estábamos a punto y no lo estábamos, algo no hemos hecho bien para que hoy no podamos decir que somos independientes».

Entre tanta autocrítica y la imposibilidad de reeditar la lista unitaria han aumentado las desconfianzas los socios. La antigua CDC ya hace tiempo que no disimula sus recelos hacia Esquerra, Pascal incluso abrió ayer la puerta a no pactar con los republicanos tras el 21-D. «No sé si gobernaremos con ERC», afirmó. Un planteamiento que pone sobre la mesa otras opciones transversales, al margen del pacto entre secesionistas. «No sé si haremos un gobierno de concentración», insistió. Rovira, en cambio, exploró el martes con Puigdemont esta vía.

Los exconvergentes reunieron ayer a su consejo nacional para cerrar unas listas electorales que dan más peso a los independientes que a los líderes del partido. Estaba previsto que Neus Munté, Marta Pascal, David Bonvehí o Artur Mas, pesos pesados de la formación, quedaran fuera, mientras que sí acompañarán a Puigdemont personalidades externas al partido como Laura Borrás, Martí Anglada o Héctor López Bofill, así como los exconsejeros encarcelados del PDeCAT y alcaldes.

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