«Ha sido como un juego de prestidigitación»

Mariano Gomá, durante la lectura del manifiesto tras la movilización del domingo en Barcelona. :: efe

El promotor del acto del domingo dice que Puigdemont actuó como un mago: «Enseñó la independencia y luego la volvió a esconder» Mariano Gomá Presidente de Societat Civil Catalana

IVÁN ORIO

Mariano Gomá, presidente de Societat Civil Catalana (SCC), el colectivo que logró reunir el pasado domingo en las calles de Barcelona a centenares de miles de personas para rechazar el desafío soberanista, estaba anoche «atónito» mientras analizaba el pronunciamiento del president, Carles Puigdemont, en la tribuna del Parlament. El dirigente de la asociación presenció el pleno desde su casa pegado al móvil, que echaba humo desde que el jefe del Ejecutivo catalán apostó por el término medio en su particular declaración de independencia. Gomá sostiene que Puigdemont ejerció «un auténtico juego de prestidigitación» para decir y, al mismo tiempo, no decir; una ambigüedad calculada con la que, en su opinión, trataba de atemperar al mismo tiempo a los actores más radicales del 'procés', aglutinados en torno a la CUP, y a los que defienden la apertura de un diálogo con el Estado. «Tengo los ojos como platos. El president actuó como un prestidigitador que enseñó un poco la paloma de la independencia y luego la volvió a esconder», expuso gráficamente el responsable de la SCC en una conversación con este periódico.

Gomá siguió con máxima atención la intervención de Puigdemont, que hizo un extenso repaso a los acontecimientos de las últimas semanas antes de deslizar la frase sobre la eventual república catalana que destapó las esencias de las interpretaciones. Y en su discurso hubo novedades. Por ejemplo, la alusión a los manifestantes del domingo en la Ciudad Condal, representantes de una Cataluña silenciada que, como dijo el propio Gomá, «muchas veces» se había sentido «huérfana» en su lucha contra el secesionismo. El president se dirigió a los ciudadanos que se movilizaron «masivamente» en Barcelona para, en un tono aparentemente integrador, subrayar que tanto ellos, como los que se hicieron oír la víspera con banderas blancas y los que se sienten independentistas, forman parte de «un mismo pueblo».

Nubes en el horizonte

LAS CLAVES«El president trató de contentar a todos y en realidad consiguió el efecto contrario» «Si bajaba la bandera española del Parlament sabía que podía ser detenido en minutos»

Lejos de despejar la incertidumbre sobre el futuro más cercano de Catalula, el presidente de Societat Civil Catalana indicó que Puigdemont se limitó «a dar una patada al balón» para tratar de que el partido siga vivo y con el ánimo de «contentar a todos». «Pero en realidad consiguió lo contrario», apuntó Gomá. Este efecto bumerán abre para el president un horizonte político tormentoso, plagado de obstáculos. Sobre todo, añadió, porque con su seudodeclaración y posterior suspensión de la independencia ha enojado a los parlamentarios de la CUP, los que ahora mismo sostienen a su Govern. Los rostros de los anticapitalistas eran ayer un poema mientras abandonaban el hemiciclo y Arran, sus juventudes, tardó unos pocos minutos en considerar como «una traición inadmisible» el pronunciamiento de Puigdemont en la Cámara.

Según el responsable de SCC, el presidente de la Generalitat era consciente de que «si bajaba la bandera de España» del Parlamento, la activación de los mecanismos judiciales para ordenar su posible detención era sólo cuestión de tiempo. Pero, de forma paralela, tenía que intentar convencer con sus planteamientos a los soberanistas convencidos que se agolparon en las proximidades de la Cámara catalana para celebrar la independencia. Gomá cree que si el Estado considera que Puigdemont sí la declaró, actuará «de inmediato».

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