Una de las jóvenes agredidas en Alsasua temió ir al juicio porque se la iban «a comer»

M. BALÍN

madrid. Dos peritos forenses acreditaron ayer en el juicio por las agresiones de Alsasua de octubre de 2016 que María José N. C., novia del teniente de la Guardia Civil, padece aún «estrés postraumático» como consecuencias de las agresiones sufridas en el bar Koxka. Esta circunstancia le produce «miedo» de volver al municipio navarro, donde ha residido desde los tres años y sus padres regentan un bar.

Las psiquiatras relataron al tribunal de la Audiencia Nacional que juzga a los ocho procesados por delitos de amenazas y lesiones terroristas, para los que el fiscal pide entre 12 y 62 años de cárcel, que la joven ha visto afectada su afectividad, tiene «dificultad para hacer actividades que antes hacía para disfrutar de la vida» y manifiesta sentimientos de «impotencia e indefensión».

Ambas elaboraron un informe sobre la salud mental de la chica en el que decía sentir miedo de declarar en la vista oral. «En el juicio me van a comer», les llegó a decir. Asimismo, detallaron que en ciertas ocasiones percibieron que «no puede controlar la situación» y por ello presenta «cierta tendencia autolítica (tendencia a pensamientos o ideas encaminadas a cometer suicidio) que ha ido mejorando u oscilando según los estresores (desencadenantes y factores de estrés) estuvieran más o menos presentes».

La víctima, que lleva en tratamiento psicológico desde enero de 2017, sintió «rechazo social» cuando decidió empezar a salir con el teniente agredido, pero fue su «propia elección» continuar a pesar de las «miradas» y la «presión» de personas de Alsasua que «querían disuadirle».

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