Interior descarta que el agresor de Melilla tuviera una «motivación» yihadista

Secuencia de la detención del ciudadano marroquí en la frontera de Melilla. :: afp
Secuencia de la detención del ciudadano marroquí en la frontera de Melilla. :: afp

Los servicios antiterroristas apuntan a que es un desequilibrado, aunque los policías de la frontera hablan de un «acto premeditado»

MELCHOR SÁIZ-PARDO

madrid. «Las primeras conclusiones policiales descartan de momento la motivación terrorista». Con este anuncio a media tarde de ayer el Ministerio del Interior desechaba, tras horas de incertidumbre, la posibilidad de que el ataque contra los policías del puesto fronterizo de Beni Enzar en Melilla fuera de corte yihadista, lo que hubiera supuesto el primer intento consumado de atentar en suelo español por parte del extremismo islamista desde la masacre del 11-M en Madrid en 2004.

Las investigaciones de los servicios de Información de la Policía apuntan a que el atacante, un marroquí de 29 años, es un desequilibrado, que, además, días atrás había protagonizado otro altercado en el puesto fronterizo, pero sin portar ningún tipo de arma, por lo que había sido devuelto al país vecino. Los expertos antiterroristas, según Interior, no han encontrado ningún vínculo entre el detenido y grupos yihadistas.

Sin embargo, esta versión fue matizada por los agentes de la policía destinados en Beni Enzar y que se enfrentaron directamente con el atacante. Según explicaron varios de estos funcionarios a este periódico, la forma de actuar del marroquí denota que fue un «acto premeditado» y que el arrestado tenía «clara intención» de matar a policías. Es más, así lo habría manifestado a gritos antes de internarse en territorio español, ante la pasividad de los funcionarios marroquíes, que no hicieron nada por interceptarle a pesar de que ya blandía el cuchillo de grandes dimensiones.

El incidente tuvo lugar a las 7.35 horas de la mañana de ayer, en uno de los momentos de mayor ajetreo de la frontera. Según se aprecia en la grabación de las cámaras de seguridad que facilitó Interior, el agresor, vestido con pantalones cortos blancos y polo azul se internó en la zona española mientras increpaba a los agentes con el cuchillo en su mano derecha. La grabación no cuenta con audio, pero según los funcionarios, el intruso gritó en árabe «Alá es grande» y «libertad para Alhucemas», además de decir «policías, os voy a matar y os voy a dejar fuera de esta tierra».

Barrera de plástico

Tras caminar unos 50 metros en territorio nacional, un grupo de siete miembros de las Unidades de Intervención de la Policía (UIP, antidisturbios) le rodeó, manteniendo siempre la distancia, mientras dos efectivos de las Unidades de Intervención Rápida (UPR) de la Guardia Civil, uno de ellos armado con un escudo, trataban de acercarse.

Fue entonces, ya cercado, cuando el atacante amenazó con clavarse el cuchillo en el abdomen. En cuestión de segundos, un policía le lanzó una barrera de plástico de las usadas para separar el tráfico, que le acertó de lleno en la cabeza, cayendo al suelo. Tras ello, los agentes se abalanzaron sobre él y le inmovilizaron.

Fue en ese momento cuando uno de los funcionarios (L. A. R. R, de 35 años y destinado a la Unidad de la UIP con base en Granada) fue herido con un profundo corte en el dedo corazón de la mano izquierda.

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