Indignación en Pamplona tras la lectura del fallo

Los manifestantes tratan de entrar en el Palacio de Justicia de Navarra al grito de «esta justicia es una mierda»

P. OJER PAMPLONA.

Al grito de «esta justicia es una mierda» y «no es abuso, es violación», la tensión saltó en Pamplona en el mismo momento en que el juez José Francisco Cobo mencionó la frase «condenamos a José Ángel Prenda por un delito de abusos sexuales».

Para cuando el juez comenzó a especificar las indemnizaciones o la orden de alejamiento contra el primero de los acusados, en la sala de vistas 102, donde se realizaba la lectura, ya se escuchaban los gritos procedentes de decenas de personas que se habían concentrado en el exterior del Palacio de Justicia de Navarra para seguir 'in situ' el acto. Entre los concentrados se pudo ver a Asun Casasola, madre de Nagore Laffage, una joven de 20 años asesinada en los Sanfermines de 2008 al no querer mantener relaciones con un médico llamado Diego Yllanes.

Pero el magistrado no pareció escuchar el clamor porque incluso en el momento en que hizo un alto en la lectura para beber agua de un botellín los gritos del exterior fueron más evidentes. Y José Francisco Cobo continuó con el relato en el mismo tono reposado y claro con el que lo había iniciado.

Al concluir las condenas y escuchar el listado de absoluciones por delitos de agresión sexual, de robo con violencia y de delito contra la intimidad, los ánimos se caldearon y se vivieron momentos de tensión. Decenas de personas empujaron y arrastraron las vallas con las que la Policía Foral quiso proteger la entrada al Palacio de Justicia. Incluso se vivieron algunas carreras para evitar que algún manifestante entrase y se produjeron algunos golpes.

La tensión se calmó pero con manifestantes continuaron en la puerta de la Audiencia de Navarra. Incluso un grupo se dirigió a la parte de atrás para 'tapiar' con una pancarta la salida del juzgado de guardia, por donde tuvieron que salir los abogados ante la situación de tensión que se vivía en el frontal del edificio. «No es abuso, es violación», rezaba la pancarta.

Hasta entrada la tarde, grupos de personas permanecieron en los alrededores hasta que se confirmó que todas las partes implicadas en el juicio habían abandonado ya el edificio, bien saliendo por la parte de atrás, bien ocultos en vehículos por la puerta del garaje.

La lectura estuvo rodeada de expectación. En torno a 20 cámaras de televisión y una cifra algo inferior de fotógrafos permanecieron de guardia ante el Palacio de Justicia toda la mañana, mientras en la sala de prensa donde se disponía de señal institucional, con 58 medios acreditados, era un hervidero de periodistas.

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